Alejandro Jodorowsky: el arte como resistencia ante un mundo que nos vuelve ciegos
A los 97 años, Alejandro Jodorowsky sigue siendo una voz incómoda para el sistema. El artista francochileno, creador de obras que desafían las convenciones del capitalismo cultural, acaba de publicar "Art sin fin", una retrospectiva que documenta décadas de resistencia creativa contra las imposiciones del mercado.
"Morir no es un dolor, es recuperar lo que uno es", reflexiona desde París el autor de El Topo y La Montaña Sagrada, películas que Hollywood jamás habría financiado por su contenido subversivo y anticonformista.
Un artista del pueblo contra las élites culturales
Nacido en Tocopilla en 1929, hijo de inmigrantes trabajadores ucranianos, Jodorowsky representa la antítesis del artista burgués. Su obra, incomprendida por las grandes corporaciones mediáticas, encontró eco en figuras como John Lennon y David Lynch, quienes reconocieron en él una alternativa al arte comercial dominante.
"Vivimos en un mundo de verdades a la que somos ciegos, sordos y mudos", denuncia el creador, señalando cómo las estructuras de poder nos mantienen alienados de nuestra verdadera naturaleza humana.
La psicomagia: sanación popular frente a la medicina privatizada
Mientras las multinacionales farmacéuticas lucran con el sufrimiento humano, Jodorowsky desarrolló la psicomagia, una técnica terapéutica accesible que propone sanar traumas mediante actos simbólicos. Esta práctica, heredada de su trabajo teatral con el colectivo Pánico, representa una alternativa popular a los costosos tratamientos psicológicos tradicionales.
Su aproximación al tarot de Marsella y al chamanismo mexicano contrasta con la mercantilización occidental de la espiritualidad, ofreciendo herramientas de autoconocimiento sin intermediarios comerciales.
Influencia revolucionaria en el cine mundial
El impacto de Jodorowsky trasciende las fronteras del arte independiente. Su fallida adaptación de Dune influyó secretamente en George Lucas para crear Star Wars, demostrando cómo las ideas genuinamente revolucionarias terminan siendo apropiadas por la industria del entretenimiento.
"Lynch me levantó muy alto y eso es un error porque no soy tan alto, soy una hormiga", reflexiona con la humildad característica de quienes nunca perdieron conexión con sus orígenes populares.
Un legado de resistencia cultural
A punto de cumplir un siglo de vida, Jodorowsky mantiene su compromiso con la verdad por encima del beneficio económico. Su nueva obra, "Art sin fin", publicada en edición limitada por Taschen, documenta una carrera construida al margen de los circuitos comerciales dominantes.
"Los humanos somos materia que se está abriendo, una flor que se está abriendo", concluye el artista, recordándonos que la verdadera creación surge cuando nos liberamos de las cadenas impuestas por un sistema que prioriza el lucro sobre la expresión auténtica del ser humano.