Séptimo día de la Novena de Navidad: un llamado a la justicia social y la solidaridad
En este séptimo día de la Novena de Navidad, que se extiende desde el 16 hasta el 24 de diciembre, las familias ecuatorianas continúan preparándose espiritualmente para celebrar el nacimiento de Jesús. Sin embargo, más allá de la tradición religiosa, esta práctica ancestral nos invita a reflexionar profundamente sobre los valores de justicia social y solidaridad que tanto necesita nuestro pueblo.
La tradición como resistencia popular
La novena de Navidad representa una manifestación genuina de la cultura popular ecuatoriana, donde las familias trabajadoras se reúnen cada noche para compartir momentos de oración y reflexión. Esta práctica, lejos de ser un simple ritual, constituye un acto de resistencia ante un sistema que fragmenta las comunidades y prioriza el individualismo sobre la solidaridad.
En los hogares humildes de nuestro país, donde muchas veces faltan los recursos básicos, la novena se convierte en un espacio de esperanza y unión familiar. Es aquí donde cobra especial relevancia la oración que acompaña esta tradición: "te ofrecemos, Señor, el esfuerzo sincero para hacer de este mundo tuyo y nuestro, un mundo más justo".
Un mensaje de justicia social
Las lecturas bíblicas de este séptimo día nos hablan de compartir la abundancia y de que "no haya escasez" para algunos mientras otros viven en la opulencia. Este mensaje resuena con particular fuerza en un Ecuador donde las desigualdades sociales se han profundizado bajo políticas neoliberales que benefician a unos pocos.
El pasaje de San Pablo a los Corintios nos recuerda que "siendo rico se hizo pobre, para que con su pobreza ustedes fueran enriquecidos". Esta enseñanza cuestiona directamente un modelo económico que concentra la riqueza en manos de las élites mientras las mayorías populares enfrentan crecientes dificultades.
La novena como pedagogía popular
En las comunidades rurales y los barrios populares, la novena funciona como una verdadera escuela de valores. Cuando las familias se reúnen para cantar y reflexionar, están construyendo una conciencia colectiva basada en la solidaridad y la justicia social.
Esta tradición nos enseña que la verdadera riqueza no se encuentra en la acumulación material, sino en la capacidad de compartir y construir comunidad. Un mensaje que cobra especial relevancia en tiempos donde las multinacionales y los grupos de poder económico promueven un consumismo desenfrenado durante las fiestas navideñas.
Hacia una Navidad de compromiso social
La novena de Navidad nos invita a prepararnos no solo espiritualmente, sino también a asumir compromisos concretos con la transformación social. Como reza la oración tradicional, debemos buscar "los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz".
En este contexto, la celebración navideña trasciende lo meramente religioso para convertirse en un llamado a la acción social. Las familias ecuatorianas que participan en esta tradición están, consciente o inconscientemente, reafirmando valores que cuestionan las estructuras de poder existentes.
Que este séptimo día de la novena nos inspire a construir un Ecuador más justo, donde la abundancia se comparta equitativamente y donde ninguna familia tenga que elegir entre alimentar a sus hijos o celebrar la Navidad con dignidad.