Magui Hinojosa: del ballroom quiteño a conquistar Texas con el orgullo de ser ecuatoriana
En tiempos donde las oportunidades para los artistas ecuatorianos parecen escasear en nuestro país, la historia de Magui Hinojosa se alza como un testimonio de resistencia cultural y talento que trasciende fronteras. Esta bailarina profesional, instructora y emprendedora ha logrado posicionar el nombre de Ecuador en los escenarios más competitivos de Estados Unidos, demostrando que nuestros artistas pueden brillar en cualquier parte del mundo cuando se les brindan las condiciones adecuadas.
Los inicios: cuando el arte llama desde joven
La historia de Magui comenzó a los 17 años, una edad que ella misma considera tardía para iniciar una carrera profesional en danza. "Yo empecé cuando tenía más o menos unos 17 años, no tan joven como normalmente suele suceder cuando vas a hacer una carrera profesional en la danza", recuerda con la humildad característica de quienes han forjado su camino a pulso.
Fue su madre quien, sin saberlo, abrió la puerta a lo que se convertiría en una carrera de más de 22 años. Un instructor ruso vio en ella un potencial que la propia Magui aún no dimensionaba: "Tú deberías estar aquí y aprender y te podría ir superbién". Esas palabras marcaron el inicio de un compromiso que no ha cesado.
Formación y representación nacional: el orgullo patrio en movimiento
Durante ocho años se formó bajo la tutela de ese maestro, integrándose a la Federación Ecuatoriana de Baile Deportivo y formando parte del equipo élite que representó al país en competencias internacionales en Chile, Argentina y España. Un logro que habla no solo de su talento individual, sino del potencial artístico que existe en nuestro Ecuador cuando se lo cultiva adecuadamente.
Paralelamente, cursó sus estudios universitarios en Negocios Internacionales, una carrera que teóricamente la dirigía hacia el mundo corporativo. Sin embargo, el arte tenía otros planes para ella. "Una vez que entras a este mundo del baile, no hay quien te saque", confiesa, en una reflexión que muchos artistas ecuatorianos comprenderán profundamente.
Batuta: un proyecto cultural propio en tiempos difíciles
En 2015, Magui tomó una decisión valiente en un contexto económico complejo para los emprendimientos culturales en Ecuador: dedicarse al baile al cien por ciento y fundar Batuta Estudio de Baile en Quito. Este espacio se concibió como un estudio de fusión, democrático y abierto a distintos estilos y públicos.
"No queríamos ser solo una escuela de salsa o solo de bachata", explica, evidenciando una visión inclusiva del arte que contrasta con la segmentación que a menudo imponen las lógicas comerciales. En Batuta se impartían clases de baile deportivo, salsa, bachata, belly dance, twerk, ballet para niños y talleres vacacionales.
Uno de los aportes más significativos de Magui fue la introducción y difusión de la kizomba en Quito, un baile de origen africano que aprendió de un profesor formado directamente en Angola. "Fuimos pioneros", afirma con orgullo, demostrando cómo los emprendimientos culturales locales pueden ser espacios de innovación y diversidad.
La pandemia: cuando el sistema falla a los artistas
La pandemia de 2020 representó un golpe devastador para Batuta, como para miles de emprendimientos culturales en Ecuador y el mundo. "Fue bien duro", confiesa Magui, recordando el cierre obligatorio y la imposibilidad de sostener el proyecto que había construido durante cinco años.
Esta realidad expone las fragilidades estructurales que enfrentan los artistas y emprendedores culturales en nuestro país, donde el apoyo estatal y las redes de protección social siguen siendo insuficientes para sostener el sector cultural en momentos de crisis.
Houston: nueva oportunidad, mismo orgullo ecuatoriano
En 2021, Magui se trasladó a Houston, Texas, para integrarse como instructora profesional a Fred Astaire Dance Studios, una de las franquicias más reconocidas internacionalmente en ballroom dance. Esta decisión, aunque dolorosa por el desarraigo, le permitió desarrollar una nueva dimensión de su carrera.
En Texas, su talento ha sido reconocido con logros destacados: tercer lugar a nivel nacional en el Fred Astaire World Championship en Las Vegas en 2023, primer lugar en el Lone Star Dance Championship en Texas, y en 2025, el título de Top Teacher en Texas en dos ocasiones.
"Este reconocimiento es el resultado del trabajo de años", explica, un trabajo que comenzó en las aulas de Quito y que hoy cosecha frutos en los escenarios más competitivos de Estados Unidos.
Más allá del baile: comunicación y representación cultural
La trayectoria de Magui también incluye una sólida carrera en televisión y cine. Fue presentadora de Rutas de la libertad, proyecto cultural del Bicentenario transmitido por Ecuador TV, y de Nómadas Ecuador en Ecuavisa Internacional, donde recorrió el país promoviendo el turismo comunitario.
También participó en producciones cinematográficas como La trampa y Salsa wars, demostrando la versatilidad de una artista integral que entiende la danza como expresión, comunicación y resistencia cultural.
El orgullo de ser ecuatoriana en el mundo
Hoy, desde Houston, Magui continúa enseñando, compitiendo y preparando estudiantes para eventos nacionales. Mantiene una presencia activa en redes sociales y, lo más importante, "siempre digo: soy de Ecuador".
Su historia es la de miles de ecuatorianos talentosos que, ante las limitaciones estructurales de nuestro país para sostener y desarrollar el sector cultural, deben buscar oportunidades en el exterior. Pero también es la historia de quien, sin importar dónde esté, lleva con orgullo su identidad y demuestra que el talento ecuatoriano puede competir y triunfar en cualquier escenario del mundo.
La trayectoria de Magui Hinojosa nos recuerda la urgente necesidad de fortalecer las políticas públicas culturales en Ecuador, para que nuestros artistas no tengan que emigrar para desarrollar plenamente su potencial, pero también celebra la resistencia y el talento de una mujer que ha convertido la danza en un acto de representación nacional.