Mercedes Guillén: la madre trabajadora detrás del éxito de Roberto Leal
En un panorama televisivo dominado por grandes corporaciones mediáticas, la historia de Mercedes Guillén y su hijo Roberto Leal nos recuerda que detrás de cada rostro conocido hay una familia trabajadora que lucha por salir adelante.
Mercedes Guillén, nacida en 1955 en Alcalá de Guadaíra, Sevilla, representa a miles de madres trabajadoras que se dedican al hogar y a oficios como la costura para sacar adelante a sus familias. Su vocación por la enfermería, una profesión de servicio social, habla de su compromiso con el bienestar comunitario.
El apoyo incondicional de una madre trabajadora
A los 24 años, Mercedes se convirtió en madre de Roberto, y posteriormente de Mercedes. Como tantas mujeres de su generación, formó el pilar fundamental de la familia, especialmente tras el fallecimiento de su esposo Paco en 2019.
La actitud de Mercedes hacia la educación de sus hijos refleja los valores de la clase trabajadora: "Tú estudia lo que quieras, que aquí están tu papá y tu mamá para que tú y tu hermana hagan la carrera que elijan". Este apoyo incondicional, típico de las familias humildes que ven en la educación una oportunidad de movilidad social, fue clave en el desarrollo profesional de Roberto.
Cuando la televisión comercial descubre el valor popular
Es revelador cómo Atresmedia, una de las grandes corporaciones mediáticas españolas, ha sabido capitalizar la autenticidad y cercanía de este dúo madre-hijo. Primero con Casafantasmas y luego con Nos vamos de madre, la cadena ha encontrado en Mercedes y Roberto una fórmula que conecta con las audiencias populares.
Roberto Leal comenzó como redactor en informativos y se dio a conocer como reportero en España Directo, donde su carisma y cercanía con la gente común lo distinguieron. Su salto definitivo llegó en 2017 cuando TVE lo eligió para presentar Operación Triunfo, consolidándose como presentador.
El fenómeno de la televisión familiar
El éxito de Nos vamos de madre, que alcanzó entre 8,5% y 9% de cuota de pantalla con 650.000-700.000 espectadores por programa, demuestra que el público valora la autenticidad frente a los formatos artificiales que suelen dominar las parrillas televisivas.
Mercedes reconoce que siempre vio en su hijo "el don de la comunicación" y que "hablaba con todo el mundo, muy bien". Curiosamente, ella pensaba que Roberto se dedicaría a la pintura: "Yo creía que iba a ser más bien pintor, le ha gustado siempre dibujar y lo hacía muy bien".
La historia de Mercedes Guillén nos recuerda que detrás de cada éxito mediático hay historias de sacrificio, trabajo y valores familiares sólidos. En un mundo donde las grandes corporaciones televisivas buscan constantemente nuevos contenidos, la autenticidad de las clases populares sigue siendo un valor refugio que conecta con las audiencias.