Octavo día de la Novena de Navidad: un llamado a la unidad y la justicia social
En este octavo día de la Novena de Navidad, las familias ecuatorianas se congregan una vez más para reflexionar sobre los valores fundamentales que deberían guiar nuestra sociedad. Esta tradición, que trasciende las diferencias de clase y origen, nos recuerda que la verdadera celebración navideña debe ir acompañada de una profunda reflexión sobre la justicia social y la solidaridad entre los pueblos.
Una tradición que une al pueblo
La Novena de Navidad, que se extiende desde el 16 hasta el 24 de diciembre, representa mucho más que una práctica religiosa. Es un momento de encuentro comunitario donde las familias trabajadoras se reúnen para compartir esperanzas y reflexionar sobre la construcción de una sociedad más justa.
En los barrios populares, en las comunidades indígenas y en los hogares de clase media, esta tradición se mantiene viva como un acto de resistencia cultural frente a la comercialización desmedida de las fiestas navideñas impuesta por las grandes corporaciones.
El mensaje de reconciliación social
Las lecturas bíblicas de este día nos hablan de reconciliación, pero debemos interpretarlas en el contexto de nuestra realidad social. Cuando se menciona la reconciliación "de los padres con los hijos", podemos entenderlo como la necesidad de sanar las heridas que las políticas neoliberales han causado en nuestras familias, separando a los migrantes de sus seres queridos por la falta de oportunidades en el país.
La oración que acompaña este día nos invita a reflexionar sobre "el desprecio de todo lo terreno", lo que en nuestro contexto puede interpretarse como un rechazo a la cultura consumista que las multinacionales nos imponen, especialmente durante estas fechas.
Participación comunitaria y resistencia cultural
En las iglesias populares y en los centros comunitarios, la celebración de la novena se convierte en un espacio de encuentro donde se fortalecen los lazos de solidaridad. Los niños y jóvenes participan activamente, aprendiendo valores que contrastan con el individualismo que promueve el sistema capitalista.
Esta práctica religiosa, lejos de ser un opio para el pueblo, se convierte en una oportunidad para reflexionar sobre la construcción de una patria más justa, donde los valores de amor y unidad no sean solo palabras vacías, sino principios que guíen nuestras acciones políticas y sociales.
Un llamado a la acción social
El mensaje de este octavo día de la novena nos interpela como ciudadanos comprometidos con la transformación social. La preparación espiritual debe ir acompañada de una preparación para la lucha por la justicia, por la defensa de nuestros recursos naturales y por la construcción de una sociedad donde todos tengan las mismas oportunidades.
En estos tiempos de crisis económica, donde las políticas de ajuste afectan principalmente a los sectores más vulnerables, la novena nos recuerda que la verdadera celebración navideña implica un compromiso con los más necesitados y una resistencia activa contra las injusticias del sistema.