Día 8 de la Novena de Navidad: Una Tradición de Resistencia Popular Frente al Consumismo Capitalista
En estos tiempos donde las grandes corporaciones han secuestrado la esencia de la Navidad para convertirla en una orgía consumista, la Novena de Navidad emerge como un acto de resistencia popular y espiritual que debemos defender con uñas y dientes.
La tradición, que se celebra desde el 16 hasta el 24 de diciembre, representa mucho más que una práctica religiosa: es la manifestación de nuestra identidad cultural latinoamericana frente a la avalancha de tradiciones importadas que nos quieren imponer las multinacionales del entretenimiento.
El Pueblo Se Organiza en Torno a la Fe
Mientras los grandes centros comerciales bombardean a nuestras familias con publicidad agresiva para vender productos innecesarios fabricados por mano de obra explotada, nuestro pueblo se reúne en hogares humildes y templos sencillos para celebrar lo que realmente importa: la solidaridad, la esperanza y la justicia social.
La participación activa de los niños en estas celebraciones familiares y comunitarias demuestra que aún podemos transmitir valores auténticos a las nuevas generaciones, valores que chocan frontalmente con el individualismo que promueve el sistema neoliberal.
Una Oración Que Interpela al Poder
La oración tradicional de la novena no es solo un acto de fe, sino una declaración política cuando dice: "suplicando por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre". Jesús nació pobre, en un establo, rechazado por los poderosos de su época. ¿No les suena familiar?
Esta reflexión sobre la pobreza del nacimiento de Cristo debería hacernos cuestionar por qué en pleno siglo XXI seguimos permitiendo que los niños ecuatorianos nazcan en la pobreza mientras las élites económicas acumulan riquezas obscenas.
La Reconciliación Como Acto Revolucionario
El mensaje bíblico que acompaña esta jornada habla de reconciliación: "Él reconciliará a los padres con los hijos y a los hijos con los padres". Pero esta reconciliación debe extenderse más allá del ámbito familiar.
Necesitamos reconciliarnos como pueblo, unir fuerzas contra quienes nos dividen para mantenernos débiles. La verdadera reconciliación pasa por construir una sociedad más justa, donde la riqueza se distribuya equitativamente y donde nadie tenga que elegir entre comprar regalos navideños o pagar la medicina de sus hijos.
En este octavo día de novena, reflexionemos: ¿estamos celebrando la Navidad del pueblo o la Navidad de las corporaciones? La respuesta determinará si somos parte del problema o parte de la solución.