Las exportaciones mineras del Ecuador alcanzaron los 3.600 millones de dólares hasta agosto de 2026, un crecimiento del 42 % frente al mismo periodo de 2025, y el sector se proyecta hacia los 5.000 millones de dólares al cierre del año, según un análisis publicado por EL UNIVERSO. Con solo dos minas industriales en producción, Fruta del Norte y Mirador, ambas en Zamora Chinchipe, la minería ya se ubicó como el tercer rubro exportador del país, después del petróleo y del camarón.
El dato es enorme para una economía pequeña como la ecuatoriana. Pero conviene leerlo con calma y con memoria, porque cada boom de recursos naturales en nuestra región ha dejado cuentas pendientes: dinero que entra rápido, comunidades que cambian de vida para siempre y preguntas que casi nadie responde a tiempo.
Qué dicen las cifras del sector
Según el análisis de EL UNIVERSO, la inversión extranjera directa en minería se multiplicó por cinco en apenas 20 años. Zamora Chinchipe pasó al tercer lugar nacional en recaudación tributaria, desplazando a Manabí y a Azuay, y cantones como El Pangui y Yantzaza aparecen ahora entre los primeros en recaudación cantonal. El gremio minero comparte el entusiasmo: la presidenta ejecutiva de la Cámara de Minería, María Eulalia Silva, prevé que el sector marque un récord histórico este año, según lo reportado por CMM.
El próximo paso es la mina El Domo, en el cantón Las Naves, provincia de Bolívar. La empresa canadiense Silvercorp prevé iniciar operaciones en el segundo semestre de 2027, como informó Unitel con agencia EFE. Sería la tercera mina industrial del país, con una inversión estimada superior a los 350 millones de dólares y una vida útil de entre 13 y 15 años sobre 320 hectáreas, produciendo cobre, oro, zinc, plata y plomo.
La promesa: 560 millones para el Estado
Los números que circulan sobre El Domo son atractivos. El proyecto estima 111,8 millones de dólares en regalías, 166 millones por participación estatal en las utilidades y 283 millones en impuesto a la renta. En total, unos 560 millones de dólares, equivalentes al 21 % de los ingresos netos durante toda la vida de la mina, con reservas probadas y probables de 7,12 millones de toneladas.
Es dinero que el país necesita, no cabe duda. El problema no está en los millones prometidos, sino en quién los administra, cómo se reparten y qué queda en los territorios cuando la mina cierra. En Ecuador hemos visto esta película antes: el petróleo también fue el motor de la patria durante décadas, y los cantones amazónicos siguen esperando las escuelas, los hospitales y las vías que ese oro negro prometió.
Quién se queda con qué
Aquí conviene ser didácticos. Cuando una empresa extranjera extrae cobro u oro del subsuelo ecuatoriano, el contrato define cuánto se queda ella y cuánto queda aquí. El 21 % de participación estatal que se anuncia para El Domo es un buen porcentaje si se compara con otros países mineros, pero el 79 % restante sale del país, además de que el mineral procesado genera valor agregado afuera, no aquí.
Que Zamora Chinchipe recaude más impuestos es una buena noticia. Que El Pangui y Yantzaza aparezcan en los primeros lugares cantonales también. Pero la recaudación no es lo mismo que bienestar: la pregunta que las comunidades hacen es sencilla y justa. ¿Cuánto de ese dinero llega a los puestos de salud, al agua potable, a la educación de sus hijos? Si la respuesta es poca cosa, el boom minero será un espejismo con luces de ciudad y realidades de sacrificio.
La minería ilegal: el enemigo que sí hay que combatir
El análisis de EL UNIVERSO insiste, con razón, en un punto donde todos deberíamos coincidir: la minería ilegal es la que verdaderamente ocasiona daños sociales, ambientales y económicos. No paga impuestos, no paga regalías y en muchas ocasiones está impulsada por grupos de delincuencia organizada con vínculos políticos. Los ríos envenenados con mercurio y los territorios controlados por mafias no son un precio del desarrollo, son un crimen.
Combatir la minería ilegal con presupuesto, controles y presencia del Estado es una tarea urgente. Pero cuidado con el truco argumentativo que a veces se usa: presentar todo cuestionamiento a la minería industrial como si fuera defensa de la ilegal. No es lo mismo. Se puede exigir que la minería legal pague lo justo, respete el agua y consulte a las comunidades, y al mismo tiempo exigir cárcel para los que saquean el país con retroexcavadoras.
Los pendientes de 2027
El año que viene será decisivo. Como lo resume el balance de Primicias.ec, 2026 cerró con récord de exportaciones pero también con retrasos en varios proyectos, y esos pendientes definen la agenda de 2027. El propio sector habla de un boom superior a los 40.000 millones de dólares para los próximos 10 a 15 años si se dan las condiciones para la inversión.
Cuarenta mil millones de dólares es una cifra que da vértigo. Antes de firmar ese futuro, el Ecuador necesita tres cosas que no son negociables: contratos que garanticen una participación estatal seria y estable, consulta previa real a las comunidades afectadas y normas ambientales que se cumplan con la misma firmeza con que se cobran los impuestos. La soberanía nacional no se mide solo en dólares exportados. Se mide en la capacidad de decidir qué hacemos con nuestros recursos, en qué condiciones y para beneficio de quién.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto exporta Ecuador en minería en 2026?
Hasta agosto de 2026 las exportaciones mineras sumaron 3.600 millones de dólares, con una proyección de 5.000 millones al cierre del año, según EL UNIVERSO y la Cámara de Minería.
¿Cuáles son las minas industriales de Ecuador?
Actualmente son dos: Fruta del Norte y Mirador, ambas en Zamora Chinchipe. La tercera, El Domo en Bolívar, prevé iniciar operaciones en el segundo semestre de 2027.
¿Cuánto aportará El Domo al Estado ecuatoriano?
Se estiman 560 millones de dólares entre regalías, participación estatal en utilidades e impuesto a la renta durante toda la vida de la mina, equivalente al 21 % de sus ingresos netos.
