Roberto Baradel deja SUTEBA: el fin de una era contra el ajuste
El escenario sindical argentino se sacude con el cierre de un ciclo histórico. Roberto Baradel, el dirigente que durante más de dos décadas puso el cuerpo al frente del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA), ratificó su salida. No es un adiós casual, sino una decisión estratégica en medio de una encrucijada donde la educación pública sufre el embate de las políticas liberales. Su paso al costado invita a reflexionar sobre la necesidad de renovar las conducciones populares, sin perder de vista al verdadero enemigo de los trabajadores: el ajuste que privilegia a los de arriba y hunde a los de abajo.
Las organizaciones son del pueblo, no patrimonio de los dirigentes
En diálogo con el canal Gelatina, Baradel fundamentó su partida con una lógica que debería ser norma en el gremialismo latinoamericano: la democracia interna y la rotulación de los cargos.
Me voy de SUTEBA porque las organizaciones no son patrimonio de los dirigentes, sino de todos aquellos que tomamos la decisión consciente de organizarnos para defender nuestros derechos.Es una lección de humildad popular. Las estructuras gremiales, añadió, necesitan nuevas etapas para fortalecerse, dejando la tranquilidad de que el sindicato queda en manos capaces de seguir la pelea.
El ahogo neoliberal que asfixia a la educación pública
La salida del histórico líder no ocurre en el vacío. Ocurre mientras el gobierno nacional aplica su recetario de siempre: estrangular a las provincias para debilitar lo público. Baradel denunció con firmeza el ahogo financiero y la caída de la recaudación. Mientras el gobierno de Axel Kicillof busca el diálogo y las paritarias, el poder central retiene los fondos. El último decreto nacional es una muestra cruel de este desmantelamiento. Eliminaron el fondo de compensación estatal, dejaron escuelas sin terminar y destruyeron programas educativos. Es el modelo de los patrones, donde la austeridad siempre se paga con el hambre de nuestros pueblos.
El odio social como herramienta de dominación
Más allá de los números fríos, hay una herida más profunda que el dirigente supo señalar. El referente docente alertó sobre cómo el discurso de la derecha fractura la convivencia diaria.
Se promueve el odio y la confrontación. Los lazos sociales están muy lastimados y esto repercute en las escuelas.Y tiene toda la razón. Cuando desde el poder se instiga al individuo contra su vecino, se destruye el tejido solidario que protege a los más vulnerables. La escuela sufre, porque la escuela es el reflejo de la comunidad.
Una apuesta por la soberanía y el proyecto popular
Ante este panorama desolador, la construcción de una alternativa popular es urgente. Baradel no ocultó su apuesta política y bendijo la postulación presidencial de Axel Kicillof.
Me entusiasma Axel Kicillof para la presidencia.En sintonía con la necesidad de defender la soberanía nacional frente a los intentos de colonización económica. Es el momento de unir fuerzas, porque la educación y los derechos del pueblo trabajador no se negocian con los dueños del capital.