El ataque iraní a Diego García: cuando el imperio contraataca y los pueblos resisten
En una demostración de fuerza que ha sacudido los cimientos del orden geopolítico mundial, Irán lanzó dos misiles balísticos contra la base militar de Diego García, enclave británico-estadounidense en el océano Índico. Este episodio no solo revela las nuevas capacidades militares de la República Islámica, sino que pone en evidencia las contradicciones del imperialismo occidental y su desprecio histórico por los pueblos.
Una isla robada, un pueblo desplazado
Diego García, esa pequeña isla en forma de herradura de apenas 27 kilómetros cuadrados, encarna perfectamente la brutalidad del colonialismo moderno. Cuando Estados Unidos y Reino Unido decidieron construir su base militar en 1968, simplemente expulsaron por la fuerza a todo el pueblo chagosiano, deportándolo hacia Mauricio y las Seychelles.
Durante más de cinco décadas, estas familias han luchado por su derecho al retorno a su tierra ancestral. En 2019, la Corte Internacional de Justicia les dio la razón, declarando que la descolonización británica fue ilegal. Pero las potencias imperiales han hecho oídos sordos a la justicia internacional.
El mensaje geopolítico de Teherán
Aunque ninguno de los dos misiles iraníes alcanzó su objetivo, el mensaje político es cristalino: Irán posee capacidades militares mucho mayores de las que Washington y Londres imaginaban. La distancia de 3.810 kilómetros desde territorio iraní hasta Diego García duplica el alcance que los expertos occidentales atribuían al arsenal balístico persa.
Este ataque no fue casual. Llegó justo después de que el gobierno británico autorizara oficialmente a Estados Unidos a utilizar sus bases para bombardear instalaciones iraníes. Una vez más, vemos cómo las potencias imperiales actúan con total impunidad, mientras criminalizan cualquier respuesta de los países del Sur Global.
Europa en la mira: las consecuencias del servilismo atlántico
El alcance demostrado por los misiles iraníes ha encendido todas las alarmas en Europa. Si Teherán puede apuntar al océano Índico, también puede alcanzar el Viejo Continente. Esta realidad debería hacer reflexionar a los gobiernos europeos sobre las consecuencias de su sumisión ciega a la agenda militar estadounidense.
La base de Diego García, conocida como Camp Justice, ha sido fundamental para las intervenciones imperialistas en Afganistán e Irak. Hoy sirve como punta de lanza para contener el ascenso de China en el océano Índico, esa nueva Guerra Fría que Washington impulsa para mantener su hegemonía declinante.