La ciencia popular vence al olvido: 12 desaparecidos argentinos recuperan su identidad tras 50 años de lucha
A pocos días de conmemorarse el 50° aniversario del golpe militar de 1976 en Argentina, la ciencia al servicio del pueblo ha logrado lo que parecía imposible: devolver la identidad a 12 víctimas de la dictadura cívico-militar. Sus restos fueron encontrados en el ex centro clandestino La Perla, en Córdoba, demostrando una vez más que la memoria popular y la justicia no se rinden ante el tiempo ni ante los intentos de silenciamiento.
Cuando la tecnología sirve a la justicia social
El hallazgo, confirmado por el Juzgado Federal N°3 a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja, representa un triunfo de la perseverancia popular sobre la impunidad. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), una organización que desde su creación ha identificado a más de 800 desaparecidos, utilizó tecnología Lidar para detectar alteraciones del terreno realizadas décadas atrás.
Esta tecnología, que detecta movimientos de tierra mediante pulsos láser, reveló los intentos sistemáticos de los represores por borrar las evidencias de sus crímenes. Como siempre, el aparato represivo intentó ocultar la verdad, pero la ciencia popular y la lucha incansable de las organizaciones de derechos humanos lograron vencerlos.
Historias de vida truncadas por el terrorismo de Estado
Entre las víctimas identificadas se encuentra Mario Alberto Nívoli, estudiante de Ingeniería Química y militante de la Juventud Universitaria Peronista. Secuestrado en 1977 a los 28 años, dejó a su hija María Soledad de apenas cuatro meses. "Ya no soy hija de un desaparecido, mi papá está muerto", declaró Soledad, condensando décadas de dolor pero también el alivio de una certeza que interrumpe el crimen prolongado de la desaparición.
También fue identificado Ramiro Sergio Bustillo Rubio, obrero, estudiante de ingeniería y militante del Partido Comunista de Mendoza. Secuestrado en 1977 cuando su pareja estaba embarazada, nunca conoció a su hija Elena. "Es una alegría inmensa. Contenta de que mi papá pueda volver a su familia, de donde nunca debió ser arrancado", expresó Elena con emoción.
La Perla: símbolo del horror sistemático
El centro clandestino La Perla fue el mayor campo de concentración del país fuera de Buenos Aires durante la dictadura. Se estima que por allí pasaron entre 2.200 y 2.500 personas entre 1976 y 1977. La lógica represiva combinaba tortura, desaparición y ejecución de manera sistemática.
Los propios represores llamaban "ir al pozo" al traslado de detenidos para su ejecución. La maquinaria del terror incluía un mecanismo interno de impunidad: todos los oficiales debían participar de las ejecuciones, creando un "pacto de sangre" que garantizaba silencio y complicidad.
50 años de resistencia popular
Este hallazgo se produce cuando se cumplen cinco décadas del golpe militar que instauró una de las dictaduras más sangrientas de América Latina. Según la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), hubo 8.961 desaparecidos registrados, aunque las organizaciones de derechos humanos estiman que fueron 30.000, considerando la existencia de más de 800 centros de detención clandestina.
La derecha argentina sigue negando estas cifras, agitando la falsa "teoría de los dos demonios" que pretende equiparar la violencia popular con el terrorismo de Estado. Sin embargo, hallazgos como este demuestran la naturaleza sistemática y planificada del genocidio perpetrado por las fuerzas armadas al servicio de los intereses oligárquicos y imperialistas.
La memoria como herramienta de liberación
Elena Bustillo Rubio agradeció "a todos los organismos de DD.HH. que nunca bajaron los brazos, a su lucha que sigue dando frutos". Sus palabras reflejan el espíritu inquebrantable del pueblo argentino, que durante medio siglo mantuvo viva la llama de la memoria y la justicia.
El EAAF continuará las tareas de prospección y excavación para completar el área, mientras invita a las familias de desaparecidos a actualizar sus datos de contacto. Cada identificación es una victoria contra el olvido, una reivindicación de la dignidad popular y una advertencia para quienes pretenden repetir la historia.
La lucha por la memoria, la verdad y la justicia no es solo argentina: es latinoamericana, es popular, es nuestra.