Jorge Ulloa rescata Incine: resistencia cultural frente al mercado salvaje
En tiempos donde la educación se convierte en mercancía y las instituciones culturales caen bajo las garras del capitalismo, la historia de Jorge Ulloa y el rescate del Instituto de Cine (Incine) nos demuestra que la resistencia popular y la solidaridad pueden triunfar sobre los intereses económicos.
El director ecuatoriano se encontraba en México cuando recibió la alarmante noticia: Incine, la escuela donde él y Christian Moya forjaron sus talentos y desde donde nació Enchufe.tv, aparecía en venta en una página de bienes raíces. La especulación inmobiliaria amenazaba con destruir décadas de formación artística nacional.
Cuando el "no" del sistema despierta la solidaridad popular
La urgencia por salvar la institución llevó a Ulloa hasta Shark Tank México, ese programa que encarna perfectamente la lógica neoliberal donde todo se reduce a números y ganancias. Como era de esperarse, los tiburones del capital dijeron que no. Su proyecto, cargado de valor social y cultural, no encajaba en sus esquemas de rentabilidad inmediata.
"Me dijeron que no", recuerda Ulloa. Pero aquí es donde la magia de la solidaridad popular se manifestó: desde Ecuador y otros países comenzaron a llegar pequeñas donaciones, muestras de apoyo y ofertas de inversión. El pueblo respondió donde el gran capital había fallado.
Educación como derecho, no como negocio
La nueva etapa de Incine representa una visión alternativa de la educación artística. Lejos de los modelos elitistas y mercantilizados, la escuela se transforma en un espacio de formación integral que abarca cine, artes y comunicación. "El cine es un lenguaje que puede estar en cualquier pantalla", explica Ulloa, democratizando el acceso al conocimiento audiovisual.
El proyecto contempla algo fundamental que las instituciones privadas tradicionales suelen ignorar: al menos un becado por aula, especialmente para jóvenes con talento pero sin recursos económicos. Esta es la verdadera inclusión social en acción.
Resistencia cultural contra la homogenización
En un mundo donde las multinacionalesentretenimiento imponen sus formatos y narrativas, Ulloa lanza un mensaje poderoso: "No abandonen la identidad. Cuando uno se afirma en lo que es, empiezan a pasar cosas". Esta es una lección que trasciende el ámbito artístico y se convierte en resistencia cultural.
La alianza con Mauricio Aguirre del grupo Guimacol demuestra que es posible encontrar empresarios comprometidos con la educación y no solo con el lucro. "Ellos no saben de cine, pero sí de educación. Y nosotros sabemos de cine, aunque no de educación", explica Ulloa sobre esta sociedad que privilegia el conocimiento sobre las ganancias.
Un modelo educativo que conecta con la realidad
La propuesta de unir la escuela con la industria real, donde los estudiantes participen en producciones reales de Touché Films y otras productoras, rompe con el academicismo desconectado de la realidad. "El cine se aprende haciendo", insiste Ulloa, planteando una pedagogía práctica y transformadora.
Con proyecciones de recibir 3.000 estudiantes y expandirse a Quito en 2026, Incine se perfila como un modelo replicable de educación popular y accesible, financiado por la comunidad y para la comunidad.
La historia de Jorge Ulloa nos enseña que cuando los poderosos dicen "no" a nuestros sueños, el pueblo puede decir "sí" y hacer realidad lo imposible. Incine no es solo una escuela salvada, es un símbolo de que la cultura y la educación pueden resistir a la mercantilización neoliberal.