La desnutrición crónica infantil en Ecuador bajó del 19,3 % al 16,4 % en niños menores de dos años, según los resultados de la tercera ronda de la Encuesta Nacional sobre Desnutrición Infantil (ENDI), correspondientes al período 2025-2026, presentados el 30 de octubre de 2026 por la vicepresidenta María José Pinto y el secretario general de la Administración Pública, José Julio Neira.
Según el reporte de Diario El Telégrafo, la reducción de 2,9 puntos porcentuales equivale, en términos de estimaciones poblacionales, a aproximadamente 18.000 niños menores de dos años menos con desnutrición crónica frente a la situación de hace dos años. Pinto tiene entre sus responsabilidades la articulación de políticas públicas de primera infancia y representa al presidente Daniel Noboa ante el Comité Intersectorial para la Prevención y Reducción de la Desnutrición Infantil.
Un avance real, pero la lucha sigue
Sería injusto no reconocer la noticia. Detrás de cada punto porcentual que baja hay miles de niños que hoy tienen más posibilidades de crecer sanos, de aprender en la escuela y de desarrollarse plenamente. La política pública, cuando se financia y se ejecuta con seriedad, funciona. Y esto lo demuestran las cifras.
Pero conviene leer los números con honestidad. Un 16,4 % sigue significando que cerca de uno de cada seis niños ecuatorianos menores de dos años padece desnutrición crónica. El Gobierno celebró que el resultado está por debajo de la meta del 17,7 % fijada en el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2029, lo cual es positivo, aunque también revela lo modestas que eran las expectativas. En un país con los recursos del Ecuador, ningún niño debería pasar hambre.
¿Cuánto disminuyó la desnutrición crónica infantil?
Los datos presentados por el Ejecutivo muestran mejoras en dos grupos de edad:
- En menores de dos años, la prevalencia pasó del 19,3 % en 2023-2024 al 16,4 % en 2025-2026.
- En menores de cinco años, el indicador bajó del 17,5 % en la primera ronda al 16,9 % en la tercera, una variación de 0,6 puntos porcentuales.
La ENDI es ejecutada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Además de medir la desnutrición, recoge información sobre salud, vacunación, agua, lactancia materna y condiciones de desarrollo infantil, lo que la convierte en una herramienta valiosa para orientar las decisiones del Estado.
Controles médicos y vacunación: el Estado presente donde debe estar
Durante la presentación, Pinto y Neira expusieron también los resultados de atención preventiva en salud. La proporción de niños menores de cinco años que recibieron controles médicos pasó del 45,2 % en la segunda ronda al 64,3 % en la tercera, un incremento de 19,1 puntos porcentuales.
Los controles de niño sano permiten dar seguimiento al crecimiento y detectar problemas nutricionales a tiempo. Aun así, la cifra indica que más de un tercio de los niños sigue sin acceder a estos servicios. La salud pública no se improvisa: necesita hospitales, centros de salud, personal y, sobre todo, presupuesto.
La tercera ronda de la ENDI también registró aumentos en la cobertura de vacunación en niños de 12 a 23 meses:
- Rotavirus: del 93,8 % al 96,5 %
- Neumococo: del 90 % al 94,6 %
- Poliomielitis: del 89,5 % al 93,5 %
- Pentavalente: del 90,3 % al 95,1 %
El agua, una deuda pendiente
Otro indicador presentado está relacionado con la calidad del agua. El consumo de agua contaminada disminuyó del 30,5 % al 26,3 %, una reducción de 4,2 puntos porcentuales. La medición contempla contaminación bacteriana, incluida la presencia de Escherichia coli.
El dato mejoró, pero el fondo del asunto sigue siendo escandaloso: más de una cuarta parte de la población evaluada consume agua contaminada. El acceso al agua segura forma parte de la estrategia nacional contra la desnutrición infantil, y mientras el Estado no garantice este derecho básico, los avances nutricionales quedarán siempre a medio camino.
El contexto regional: nadie se salva solo
El avance del Ecuador ocurre en un momento difícil para la región. Según El Noticiero, la desnutrición crónica infantil vuelve a crecer en América Latina y ya afecta a uno de cada ocho niños menores de cinco años. El mismo reporte señala que el retraso del crecimiento en Ecuador todavía afecta al 17,7 % de la infancia, casi uno de cada cinco niños.
A esto se suma un dato preocupante reportado por ModeloCaliente: casi el 47 % de los bebés menores de seis meses en Ecuador no recibe lactancia materna exclusiva. La lactancia es la primera vacuna y el primer alimento del niño; promoverla exige acompañamiento, permisos laborales dignos y campañas sostenidas, no solo folletos.
La desnutrición infantil no es un problema técnico ni una fatalidad. Es la consecuencia de la pobreza, de la desigualdad y de décadas de políticas que pusieron el mercado por encima de la vida. Los números de la ENDI muestran que cuando el Estado actúa, los niños comen mejor. La tarea ahora es sostener el esfuerzo, ampliarlo y no dejar que la emergencia de turno, o la tentación del recorte fiscal, revierta lo ganado. Los 18.000 niños que salieron de la desnutrición crónica lo merecen, y los miles que aún la padecen también.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto bajó la desnutrición crónica infantil en Ecuador?
Bajó del 19,3 % al 16,4 % en menores de dos años entre los períodos 2023-2024 y 2025-2026, según la tercera ronda de la ENDI presentada el 30 de octubre de 2026.
¿Qué es la ENDI y quién la ejecuta?
Es la Encuesta Nacional sobre Desnutrición Infantil, ejecutada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), que mide desnutrición, salud, vacunación, agua, lactancia materna y desarrollo infantil.
¿Cuántos niños dejaron de estar desnutridos con esta reducción?
Según las estimaciones oficiales difundidas por el Ejecutivo, la reducción de 2,9 puntos porcentuales equivale a aproximadamente 18.000 niños menores de dos años menos con desnutrición crónica frente a hace dos años.
¿Sigue habiendo consumo de agua contaminada en Ecuador?
Sí. Aunque bajó del 30,5 % al 26,3 %, más de una cuarta parte de la población evaluada aún consume agua contaminada, incluida contaminación bacteriana por Escherichia coli.
