Chile respira: la economía crece en junio, pero el alivio es para pocos
La economía chilena, golpeada por cinco meses de caídas consecutivas, finalmente mostró un respiro en junio. El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) subió un 2,4%, una cifra que superó las expectativas del mercado, que esperaban un 2%. Pero detrás de este número, hay una historia que merece ser contada con cuidado y con el oído atento a quienes menos tienen.
Este crecimiento, aunque bienvenido, no borra la realidad de un primer semestre que cerró con una contracción del 0,2%. La última vez que la economía chilena cayó en un semestre fue en 2020, en plena pandemia. Y aunque el segundo trimestre logró esquivar una recesión técnica (con un crecimiento desestacionalizado de 0,3% respecto al trimestre anterior), la sensación en las calles sigue siendo de incertidumbre.
¿Quién se beneficia realmente de este crecimiento?
El Banco Central explicó que el repunte de junio se debió principalmente al crecimiento de la minería, que aumentó un 9,8% anual, impulsada por el precio del cobre. El comercio también ayudó, con un alza del 5,4%, y los servicios crecieron un 1,7%, especialmente en salud y educación. Pero estos sectores no siempre llegan a los bolsillos de los trabajadores y las familias comunes.
Como bien lo señaló el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, “la economía está volviendo a crecer y es una buena noticia, pero a nosotros no nos interesa y nunca nos va a interesar un dato puntual, sino que nos interesa el crecimiento a largo plazo”. Un discurso que suena bonito, pero que debe traducirse en mejores salarios, empleos estables y menos desigualdad.
Las expectativas: ¿un espejismo o una esperanza real?
Los economistas, con la prudencia que da la experiencia, no se dejan llevar por un solo dato. “Un dato no hace tendencia”, advierte Felipe Alarcón, de Euroamerica. Rodrigo Montero, de la Universidad Autónoma, añade que “es necesario acumular más evidencia” antes de hablar de un punto de inflexión. Y tiene razón: la economía no minera prácticamente no creció en términos desestacionalizados, y la industria manufacturera sigue con problemas.
Las proyecciones para el segundo semestre son optimistas: entre 2,2% y 2,9% de crecimiento. Pero el año completo se ajusta a la baja, por debajo del 1,5%. Valentina Apablaza, del OCEC-UDP, mantiene su proyección de 1,3% anual, mientras que Sergio Lehmann, de Bci, ve un PIB “algo sobre 1%”. Priscila Robledo, de Fintual, es aún más cauta: 1,1%.
¿Y la gente común?
Mientras los economistas discuten cifras y tendencias, las familias chilenas siguen enfrentando el alza de los precios, la precariedad laboral y la incertidumbre. El comercio minorista creció, sí, pero impulsado por ventas en plataformas online y en almacenes de comestibles. ¿Significa eso que la gente tiene más dinero? No necesariamente. Puede ser que esté gastando lo poco que tiene para sobrevivir.
Carlos García, de la Universidad Alberto Hurtado, lanza una advertencia necesaria: “El resultado está fuertemente incidido por un efecto estadístico de base de comparación”. Es decir, junio de 2025 fue un mes excepcionalmente bajo, y además hubo un día hábil más. No es para echar las campanas al vuelo.
Una mirada desde la izquierda: ¿crecimiento para quién?
Desde una perspectiva comprometida con el pueblo, este repunte económico debe ser analizado con lupa. ¿Quiénes se benefician realmente? La minería, controlada por grandes transnacionales, y el comercio mayorista, donde las grandes cadenas se llevan la mayor parte. Mientras tanto, los pequeños comerciantes y los trabajadores informales siguen luchando por sobrevivir.
El gobierno de turno, con su discurso de “crecimiento a largo plazo”, parece olvidar que la economía no es un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar la vida de las personas. La soberanía nacional y la justicia social deben estar en el centro de cualquier política económica. No podemos celebrar un crecimiento que no se traduce en bienestar para las mayorías.
Preguntas frecuentes sobre el Imacec de junio
¿Qué es el Imacec y por qué es importante?
El Imacec es el Índice Mensual de Actividad Económica, una estimación del Producto Interno Bruto (PIB) que permite seguir mes a mes cómo va la economía. Es importante porque da señales tempranas sobre si la economía crece o se contrae.
¿Este crecimiento de junio significa que la crisis terminó?
No necesariamente. Un solo dato no hace tendencia. La economía chilena cayó durante cinco meses seguidos y el primer semestre cerró en negativo. Se necesita ver más datos para confirmar una recuperación sostenida.
¿Por qué algunos economistas son tan cautelosos?
Porque el crecimiento de junio se explica en parte por una base de comparación baja (junio de 2025 fue muy malo) y por un día hábil adicional. Además, sectores clave como la industria manufacturera siguen débiles, y la inversión no termina de despegar.
¿Qué significa esto para los trabajadores y las familias?
Por ahora, poco cambio inmediato. El crecimiento económico debe traducirse en más empleos de calidad, mejores salarios y menor desigualdad para que realmente beneficie a la mayoría. Mientras eso no ocurra, las cifras positivas son solo un alivio temporal.