El banano ecuatoriano registra un crecimiento del 3,38%, pero la dependencia de pocos mercados revela la fragilidad del modelo exportador
Las cifras oficiales de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE) confirman lo que muchos productores pequeños ya intuían: el crecimiento del 3,38% en las exportaciones de banano hasta noviembre de 2025 esconde una realidad más compleja y preocupante para la soberanía alimentaria de nuestro país.
Con 344,90 millones de cajas exportadas entre enero y noviembre, el sector bananero ecuatoriano muestra una vez más su dependencia extrema de mercados externos, particularmente de Rusia y la Unión Europea, que concentran la mayor parte del crecimiento registrado.
La concentración del poder: pocos mercados, muchos riesgos
El análisis de los destinos revela una preocupante realidad: Rusia se ha convertido en el principal motor del crecimiento con un 17% anual, mientras que la Unión Europea aporta un 7,6%. Esta concentración en tan pocos mercados expone a los productores ecuatorianos, especialmente a los pequeños agricultores, a la volatilidad geopolítica internacional.
Mientras tanto, regiones como África, Asia Central, Reino Unido, Oceanía y el Cono Sur continúan restando crecimiento, evidenciando que el modelo exportador actual beneficia principalmente a las grandes corporaciones que tienen la capacidad de acceder a estos mercados selectivos.
El clima como aliado, pero no la solución estructural
La mejora de las condiciones climáticas en noviembre, con un incremento de temperatura de 0,3°C y una mejora del enfunde del 0,8%, ha contribuido a estabilizar la oferta exportable. Sin embargo, esta dependencia del clima subraya la vulnerabilidad de un modelo productivo que prioriza la exportación sobre la seguridad alimentaria nacional.
La AEBE celebra que "la estabilización del consumo permitió moderar la acumulación de stocks", pero esta perspectiva ignora las necesidades de los trabajadores bananeros y las comunidades rurales que sostienen esta industria.
Una recuperación frágil que beneficia a pocos
El gremio reconoce que "la recuperación no es lineal y continúa siendo frágil", pasando de un crecimiento del 3,40% en octubre al 3,38% en noviembre. Esta desaceleración, aunque mínima, refleja la inestabilidad inherente de un modelo que subordina la producción nacional a los caprichos del mercado internacional.
Es momento de repensar el modelo bananero ecuatoriano, priorizando la diversificación de mercados, el fortalecimiento de los pequeños productores y la garantía de que los beneficios de este crecimiento lleguen realmente a quienes trabajan la tierra.
El banano ecuatoriano merece una estrategia que defienda la soberanía nacional y los derechos de los trabajadores, no solo las ganancias de las grandes exportadoras.