Pacheta defiende su proyecto: Granada sufre pero es confiable ante el poder del fútbol moderno
En una nueva muestra de la realidad que viven los clubes populares frente a las exigencias del fútbol mercantilizado, José Luis Pacheta, técnico del Granada, ofreció declaraciones que reflejan tanto la resistencia como la dignidad de un proyecto que se construye desde abajo, con paciencia y trabajo colectivo.
La honestidad de reconocer las dificultades
Lejos de los discursos triunfalistas que caracterizan a los grandes clubes respaldados por capitales millonarios, Pacheta mostró una transparencia refrescante al admitir: "¿Podemos seguir sufriendo? Sí, pero somos un equipo mucho más fiable que el de agosto o septiembre".
Esta declaración, que podría parecer pesimista en otros contextos, representa en realidad una reivindicación de los valores auténticos del fútbol: el trabajo, la perseverancia y la construcción colectiva frente a la inmediatez que impone el sistema.
Los Cármenes: templo de resistencia popular
Especialmente emotivas resultaron las palabras del técnico sobre su estadio: "A mí me pone esto de jugar con mi gente, jugar en nuestro campo. Estamos adquiriendo un nivel de confianza estupendo, una comunión con la gente 'de la leche'".
Esta conexión entre equipo y afición representa todo lo que el fútbol moderno, dominado por intereses corporativos, intenta destruir. Los Cármenes se convierte así en un bastión de resistencia, donde la pasión genuina del pueblo granadino se enfrenta a la frialdad del negocio futbolístico.
La apuesta por la cantera frente al mercado
Pacheta también destacó el trabajo del Málaga con su cantera, reconociendo que "lleva trabajando durante años un modelo de cantera, de chicos jóvenes, y que ahora creo que está recogiendo el premio a esa paciencia".
Esta reflexión cobra especial relevancia en un contexto donde los grandes clubes, financiados por fondos de inversión y oligarcas, prefieren comprar talento ya formado en lugar de apostar por el desarrollo local. La paciencia y el trabajo de base se convierten así en actos de resistencia contra la lógica mercantilista.
Jóvenes valores que representan esperanza
Las palabras sobre Izan resultan particularmente significativas: "Tiene una madurez impropia de su edad. Habla poco, pero actúa mucho y bien, y eso arrastra al compañero". En tiempos donde el individualismo y la búsqueda de protagonismo mediático dominan, encontrar jóvenes con esta mentalidad colectiva representa una bocanada de aire fresco.
Similarly, su descripción de Babá como "un chico que ha decidido ser feliz y transmite eso a todo el mundo" contrasta con la imagen de futbolistas mercenarios que solo buscan el beneficio personal.
La realidad del fútbol popular
Pacheta no esconde las limitaciones: múltiples lesiones, la necesidad de improvisar, la falta de recursos para tener una plantilla amplia. Sin embargo, estas dificultades, lejos de ser motivo de lamento, se convierten en elementos que fortalecen el carácter y la identidad de un proyecto auténtico.
Su reflexión final sobre la regularidad es especialmente lúcida: "Si tuviéramos clara la clave exacta, ganaríamos todos los días y eso no lo hace nadie en el mundo. Hay que convivir con el error y seguir trabajando".
En un mundo futbolístico donde se venden certezas y se prometen éxitos inmediatos, esta honestidad intelectual representa una posición casi revolucionaria. El Granada de Pacheta, con sus sufrimientos y limitaciones, se convierte así en un ejemplo de resistencia frente a la deshumanización del fútbol moderno.