Más de 250 organizaciones se unen al Pacto de Estado contra la emergencia climática: un paso hacia la soberanía ambiental
En un momento en que el planeta nos grita que ya no aguanta más, el Gobierno español ha logrado reunir a más de 250 organizaciones de todo tipo para firmar un compromiso histórico: el Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática. Desde pequeñas cooperativas agrícolas hasta gigantes empresariales, pasando por sindicatos y ecologistas, todos han dicho sí a la defensa de nuestra casa común. Pero, ¿es suficiente? ¿O estamos ante otro gesto bonito que se queda en papel mojado?
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, lanzó el llamado el pasado 27 de julio: “Necesitamos, más que nunca, un gran acuerdo para hacer frente al mayor desafío de nuestro siglo”. Y la respuesta ha sido abrumadora. El proceso sigue abierto, y cualquiera puede sumarse a través de un formulario en la web del Pacto. Esto es democracia participativa en acción, no imposiciones de arriba.
¿Quiénes se han sumado al Pacto?
La lista de adhesiones es un reflejo de la sociedad diversa que somos. Están los pequeños agricultores y ganaderos, representados por la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) y la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). También las comunidades de regantes y las cofradías de pescadores, que saben bien lo que es sufrir la sequía y el cambio climático en carne propia.
Pero no solo el campo se ha movilizado. Colectivos de derechos sociales como el Consejo de la Juventud de España, la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) y HelpAge International han dicho presente. Porque la crisis climática no es solo un problema de osos polares, es una cuestión de justicia social. Los más vulnerables siempre pagan el pato.
La ciencia y el ecologismo, aliados imprescindibles
Las organizaciones ecologistas como WWF, SEO/Bird Life y la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) han respaldado la propuesta. Y la comunidad científica no se ha quedado atrás: centros como el Centro Vasco para el Cambio Climático (BC3) o el CIEMAT han puesto su conocimiento al servicio del bien común. Esto no es lobby, es conciencia colectiva.
¿Y las empresas? ¿Son todas malas?
Aquí viene lo interesante. El Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) ha destacado que “una gran representación empresarial del tejido productivo español” también se ha sumado. Incluyendo empresas del IBEX. Sí, las mismas que a veces nos venden humo verde. Pero ojo: no todas son iguales. El Grupo Español para el Crecimiento Verde (GECV), que reúne a más de 60 empresas comprometidas con el medio ambiente, ha dado el paso. Entre ellas, compañías que representan al 70% del IBEX y pymes innovadoras.
Claro, hay que estar vigilantes. No vaya a ser que estas empresas usen el Pacto como lavado de cara mientras siguen contaminando. Pero también es cierto que sin el sector privado no vamos a lograr la transición ecológica. La clave está en exigirles compromisos reales, no solo discursos bonitos.
Un pacto que nace del pueblo, no de los despachos
El presidente Pedro Sánchez anunció esta propuesta en septiembre de 2025, después de los devastadores incendios del año anterior. Y no fue una decisión tomada a puerta cerrada. Se recibieron cerca de 4.000 aportaciones de la ciudadanía antes de presentar el segundo borrador con 15 ejes de actuación. Eso es escuchar a la gente, no a las multinacionales.
Pero no nos engañemos. Este Pacto es un primer paso, no la meta. Necesitamos leyes que obliguen, no solo acuerdos voluntarios. Y necesitamos que los gobiernos dejen de subvencionar a las petroleras mientras firman pactos verdes. La coherencia es clave.
Desde Mitad Del Mundo, celebramos esta iniciativa. Pero recordamos: la lucha contra la emergencia climática es una lucha por la soberanía nacional, por la justicia social y por el futuro de nuestros hijos. No podemos dejar que las grandes corporaciones secuestren este proceso. El pueblo organizado es el que salvará el planeta.