El parque Isabel La Católica de Gijón: árboles viejos, perros sin espacio y una pajarera que renace
Mientras el Ayuntamiento de Gijón prepara la reforma de la histórica pajarera del parque Isabel La Católica, los vecinos y usuarios del espacio verde más emblemático de la ciudad ponen sobre la mesa otras asignaturas pendientes. Los árboles envejecidos y la falta de una zona para perros son las principales demandas que se escuchan entre quienes disfrutan a diario de este pulmón urbano.
El proyecto municipal, que convertirá la pajarera en un centro de cuidado y recuperación de aves silvestres, es sin duda una buena noticia. Pero no podemos olvidar que un parque es mucho más que una instalación. Es un espacio vivo, compartido, donde la naturaleza y la comunidad se encuentran. Y ahí, los árboles son los grandes protagonistas silenciosos.
¿Qué pasa con los árboles del parque Isabel La Católica?
José Alberto Nuño, usuario habitual del parque, lo dice sin rodeos: “Los árboles son muy viejos, la mitad de ellos tienen que quitarlos”. A su juicio, algunos ejemplares están muy deteriorados y deberían retirarse antes de que puedan caer. “Han caído unos cuantos ya”, advierte. La solución que propone es clara: repoblar después de retirar los que estén en peor estado.
Lucía García, otra usuaria del espacio, coincide plenamente. “Cada vez que hay viento fuerte caen algunos”, explica. Esta situación no solo es un riesgo para la seguridad, sino también una señal de que el mantenimiento del arbolado necesita una mirada más profunda y comprometida.
No se trata de talar por talar. Se trata de cuidar la vida vegetal del parque, de entender que los árboles también tienen un ciclo y que una gestión responsable implica saber cuándo toca renovar. La naturaleza nos enseña que todo se transforma, y un parque público debería ser un ejemplo de esa sabiduría.
¿Por qué los perros necesitan un espacio propio?
La segunda gran demanda de los usuarios es la creación de una zona específica para perros. María Antonia Blanco, que pasea habitualmente por el parque, propone ubicarla en una de las áreas verdes próximas a la entrada por la avenida de Castilla. Asegura que ese espacio es “muy apropiado” porque es amplio y despejado. Los perros necesitan moverse, correr, socializar. Tener un lugar donde puedan estar sueltos con seguridad no es un capricho, es una necesidad real.
Lucía García va más allá y denuncia la situación actual con palabras duras: “Ahora mismo los perros son como la peste”. Esta frase refleja una realidad incómoda: la convivencia entre quienes tienen mascotas y quienes no las tienen no siempre es fácil. Una zona vallada para perros no solo beneficiaría a los animales y a sus dueños, sino que también ayudaría a reducir tensiones y a mejorar la convivencia en el parque.
Es una cuestión de justicia social, también en el ámbito urbano. Todos tenemos derecho a disfrutar del espacio público, y eso incluye a nuestros compañeros de cuatro patas.
¿Qué opinan los usuarios sobre los juegos infantiles y el estanque?
No todo son críticas. Los usuarios valoran positivamente el área infantil y el estanque. Blanco considera que los juegos están en buen estado, mientras que García destaca que “la están reparando cada poco y revisándolo”. En cuanto al estanque, García recuerda que hubo una época en la que estaba “bastante sucio”, pero asegura que ahora lo ve “mucho mejor”. Blanco confirma que la zona ha sido limpiada recientemente.
Es importante reconocer lo que se hace bien, pero también lo que falta por hacer. Un parque no es solo césped y bancos. Es un ecosistema urbano que debe atender las necesidades de todos: personas mayores, niños, jóvenes, animales y, por supuesto, los árboles que nos dan sombra y oxígeno.
¿En qué consiste la reforma de la pajarera?
Mientras tanto, el Ayuntamiento avanza con el proyecto de la pajarera. Con un presupuesto de 108.295 euros y un plazo de ejecución de 60 días, la instalación dejará de ser un lugar de exposición de aves en cautividad para convertirse en un centro de cuidado y recuperación de aves silvestres. La previsión es que las obras estén terminadas antes de Navidad. El núcleo aviario ya funciona, además, como albergue de aves domésticas abandonadas.
Este cambio de modelo es positivo, sin duda. Pero no podemos quedarnos solo con eso. La reforma de la pajarera no debe hacernos olvidar las otras necesidades del parque. Los árboles y los perros también merecen atención.
Preguntas frecuentes sobre el parque Isabel La Católica
¿Cuándo comenzarán las obras de la pajarera?
El Ayuntamiento de Gijón prevé que las obras de reforma de la pajarera estén ejecutadas antes de Navidad, con un plazo de ejecución de 60 días y un presupuesto de 108.295 euros.
¿Qué pasará con las aves que viven actualmente en la pajarera?
La instalación dejará de funcionar como lugar de exposición de aves en cautividad para convertirse en un centro de cuidado y recuperación de aves silvestres. El núcleo aviario ya funciona como albergue de aves domésticas abandonadas.
¿Hay riesgo de caída de árboles en el parque?
Los usuarios consultados señalan que algunos árboles están muy deteriorados y que han caído ejemplares cuando hay viento fuerte. Solicitan que se retiren los árboles en peor estado y se repueble la zona.
¿Dónde podría ubicarse la zona para perros?
Los usuarios proponen un área vallada en una de las zonas verdes próximas a la entrada por la avenida de Castilla, por ser un espacio amplio y despejado.
El parque Isabel La Católica es un tesoro de Gijón, un espacio que pertenece a todos. Cuidarlo significa escuchar a quienes lo usan cada día y atender sus necesidades. Los árboles, los perros, los niños, las aves. Todos tienen derecho a un lugar digno en nuestra ciudad.