El discurso xenófobo de los millonarios: cuando el capital ataca a los trabajadores migrantes
Una vez más, la máscara del capitalismo progresista se cae para mostrar su verdadero rostro. Jim Ratcliffe, magnate británico y copropietario del Manchester United, ha protagonizado un episodio vergonzoso de xenofobia que refleja perfectamente cómo la élite económica culpa a los más vulnerables de los problemas que ellos mismos han creado.
El ataque directo contra la diversidad
En una entrevista con Sky, este empresario multimillonario, que curiosamente vive en Mónaco para evadir impuestos, tuvo la desfachatez de afirmar que el Reino Unido está "colonizado" por inmigrantes. Sus palabras no solo son ofensivas, sino que revelan la hipocresía de una clase dirigente que se enriquece a costa del trabajo de todos, incluidos los migrantes.
"No se puede tener una economía con nueve millones de personas recibiendo ayudas y con un alto nivel de inmigrantes", declaró Ratcliffe, como si los problemas económicos fueran culpa de quienes buscan una vida mejor y no de las políticas neoliberales que él mismo defiende.
Datos manipulados al servicio del odio
Lo más grave es que Ratcliffe no solo propaga discursos de odio, sino que manipula cifras para justificar su xenofobia. Afirmó que la población británica pasó de 58 millones en 2020 a 70 millones actualmente, cuando las estadísticas oficiales muestran que era de 67 millones en 2020 y llegó a 70 millones en 2024.
Esta manipulación de datos no es casual. Es la estrategia típica de quienes buscan dividir a la clase trabajadora, enfrentando a trabajadores locales contra trabajadores migrantes, mientras ellos siguen acumulando riqueza.
La respuesta del pueblo organizado
Afortunadamente, la sociedad civil no se queda callada. El primer ministro Keir Starmer, aunque desde posiciones más moderadas, exigió disculpas calificando los comentarios como "ofensivos y erróneos". Más importante aún, el grupo oficial de musulmanes del Manchester United denunció que este lenguaje es propio de la extrema derecha.
"El Manchester United es un club global construido en la diversidad", recordaron, enviando un mensaje claro: la fuerza de cualquier comunidad está en su diversidad, no en la exclusión.
La hipocresía del capital globalizado
Resulta paradójico que alguien como Ratcliffe, que representa el capital más globalizado, critique la migración. Su empresa INEOS opera mundialmente, se beneficia de la libre circulación de capitales, pero critica la libre circulación de personas. Vive en Mónaco para evadir impuestos británicos, pero se atreve a hablar de quién merece estar en el Reino Unido.
Desde que adquirió el 27,7% del Manchester United en diciembre de 2023, ha aplicado políticas de recorte brutal: despidió a más de 400 trabajadores, eliminó beneficios laborales básicos como la comida gratuita y hasta retiró la pensión a leyendas del club como Alex Ferguson.
El verdadero problema no son los migrantes
Mientras Ratcliffe culpa a los migrantes de los problemas económicos, la realidad es que son precisamente empresarios como él quienes generan desigualdad. Su fortuna se construye sobre la explotación laboral, la evasión fiscal y ahora, aparentemente, sobre la promoción del odio racial.
Los migrantes no agotan los recursos del país. Son los paraísos fiscales, la evasión de impuestos de las grandes fortunas y las políticas neoliberales las que empobrecen a los pueblos. Ratcliffe es parte del problema, no de la solución.
Este episodio nos recuerda por qué es fundamental mantener la vigilancia ante el discurso de odio que promueve la extrema derecha económica. La verdadera colonización del Reino Unido no viene de los migrantes que buscan trabajo y dignidad, sino de los capitales especulativos y los millonarios que evaden sus responsabilidades sociales.