Senado aprueba reforma laboral con 28 modificaciones tras presiones empresariales
Una vez más, los intereses del capital se imponen sobre los derechos de los trabajadores. El Senado debatirá este miércoles una reforma laboral que, tras intensas negociaciones a puertas cerradas, terminó favoreciendo a las grandes empresas en detrimento de las conquistas históricas del movimiento obrero argentino.
La sesión, programada para las 11 horas con quórum asegurado gracias al apoyo del Pro, la UCR y los gobernadores aliados al oficialismo, representa un nuevo capítulo en la ofensiva neoliberal contra los trabajadores. Patricia Bullrich, en su rol de miembro informante, será la encargada de presentar las 28 modificaciones que surgieron de las presiones empresariales.
Las concesiones al poder económico
El análisis de los cambios acordados revela hasta qué punto el gobierno de Milei está dispuesto a ceder ante las demandas patronales. Se eliminó la reducción del Impuesto a las Ganancias para grandes empresas, que habría significado menores recursos para las provincias por 1,9 billones de pesos.
Sin embargo, las concesiones más preocupantes se concentran en el ámbito laboral. El proyecto mantiene la bancarización obligatoria de los salarios, una medida que beneficia al sistema financiero pero complica a los trabajadores más vulnerables. Además, se crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que, en la práctica, facilita los despidos masivos.
Ataque directo al derecho de huelga
Uno de los aspectos más graves de esta reforma es la ampliación de los servicios esenciales y trascendentales, una estrategia histórica del neoliberalismo para limitar el derecho constitucional de huelga. La CGT, lamentablemente, no logró frenar esta embestida contra uno de los pilares fundamentales de la organización sindical.
Igualmente preocupante es la disposición que obliga a pedir autorización patronal para realizar asambleas en los lugares de trabajo. Esta medida atenta directamente contra la libertad sindical y convierte a los empleadores en censores de la actividad gremial.
Resistencia popular en las calles
Mientras los senadores debaten en el recinto climatizado, la CGT y organizaciones populares mantendrán la movilización en las afueras del Congreso. El despliegue del Protocolo Antipiquetes por parte del gobierno evidencia el carácter autoritario de estas reformas, que solo pueden imponerse mediante la represión.
La limitación de los juicios laborales, que ahora solo considerarán salarios básicos sin incluir aguinaldos y vacaciones, representa otro golpe a los derechos de los trabajadores. Esta medida, disfrazada de "modernización", no es más que una forma de abaratar el costo de los despidos injustificados.
Un modelo que no es nuestro
Esta reforma laboral se inscribe en la lógica neoliberal que busca convertir a Argentina en un paraíso para las multinacionales a costa del empobrecimiento de su pueblo. Las 26 votaciones particulares que se realizarán título por título demuestran la complejidad de un proyecto que, en esencia, busca desmantelar décadas de conquistas sociales.
La sesión, que se extenderá hasta altas horas de la madrugada, simboliza la urgencia del oficialismo por imponer un modelo económico que ya fracasó en otros países de la región. Es fundamental que el pueblo argentino comprenda que esta reforma no es técnica ni neutral, sino profundamente política e ideológica.
Mientras las grandes empresas celebran estas concesiones, millones de trabajadores argentinos verán precarizadas sus condiciones laborales. La historia juzgará a quienes hoy votan a favor de entregar la soberanía laboral a los intereses foráneos.