Los ganaderos de Nebraska, estado que votó abrumadoramente por Donald Trump, empiezan a cuestionar su apoyo al presidente tras meses de aranceles, diésel caro e importaciones de carne que han hundido sus ingresos, según un reportaje de la BBC publicado el 15 de octubre de 2026. El descontento crece en plena campaña para las elecciones legislativas de noviembre.
La historia es sencilla y dura a la vez: los mismos productores que aplaudieron al magnate ahora pierden cientos de dólares por cada cabeza de ganado. Y algunos, como Don Batie, ya no piensan votar por él.
Un rancho quemado y una cerca carísima
Yvette Mannon, ganadera del centro de Nebraska, vivió en 2026 un año de pesadilla. En abril, un incendio forestal destruyó más de 600 hectáreas de pastizales y 21 kilómetros de cerca en el rancho que compró en 2002. Sus 300 cabezas de ganado sobrevivieron, pero la reconstrucción le costó una fortuna.
Con el acero en sus niveles más altos en años, golpeado por los aranceles que impuso el propio Trump, cada metro de cerca costó US$16, para un total superior a US$300.000. Y eso sin contar el diésel, que subió más de un 40% por la guerra con Irán, conflicto que también ha convulsionado los mercados energéticos globales, como ya habíamos reportado en estas páginas.
En agosto, la administración Trump anunció la importación de 300.000 toneladas métricas de carne de res extranjera libre de aranceles, justo antes de la temporada en que la mayoría de los terneros estadounidenses se venden. El mercado ganadero se desplomó de inmediato.
«Me sentí como si me hubieran traicionado», dijo Mannon a la BBC.
¿Por qué pierden dinero los ganaderos?
Los números lo explican mejor que cualquier discurso. Jake Wolfinger, dueño de un corral de engorde con 5.500 cabezas cerca de Lexington, vendía ganado a US$240 por quintal; ahora recibe US$225. Parece poco, pero son cientos de dólares perdidos por animal. Además, algunos de sus equipos consumen depósitos de 400 galones de diésel al día, con el combustible por las nubes.
James Mitchell, experto en economía agrícola de la Universidad de Arkansas, explicó que los mercados ganaderos funcionan en ciclos de 10 a 12 años. El sector venía de una etapa de precios altos por baja oferta y alta demanda, pero ahora la caída es clara.
«Todo esto afectó negativamente a los mercados ganaderos en su conjunto», dijo Mitchell.
A esto se suman los fertilizantes y la madera encarecidos, y la apertura de la frontera sur al ganado mexicano, que ha vuelto todavía más volátiles los mercados.
El despertar político del campo conservador
Nebraska es tierra profundamente republicana, pero el malestar se nota. Dan Osborn, candidato independiente que se enfrenta al republicano Pete Ricketts, respaldado por Trump, muestra resultados sorprendentemente buenos en las encuestas para el Senado, según la BBC.
Los republicanos lo saben. Tanto Trump como el gobernador de Nebraska, Jim Pillen, han anunciado en las últimas semanas medidas para reducir los costos del combustible agrícola.
Batie, de 67 años, es la cara más dura de este giro. Este productor de maíz y soja vio caer los precios del maíz un 38,7% entre 2022 y 2025, mientras los costos subían por los aranceles y la inflación. Tuvo que renunciar a su sueño de legar la granja familiar de 160 hectáreas a su hija.
«Simplemente, ahora no iba a funcionar», dijo. «Cuando empecé a hacer números... pensé: esto va a ser malo».
Batie votó por Trump en 2016, pero no en 2024, decepcionado de sus políticas. «Siguen siendo republicanos convencidos», dijo sobre sus vecinos. «Pero ya no apoyan a Trump».
Lealtad a prueba de facturas
No todos dan el paso. Wolfinger, que votó por Trump porque «necesitábamos su espíritu en este país», admite que el presidente es del tipo «dispara y luego apunta», aunque cree que «está intentando dirigir este país en la dirección correcta».
Don Cantrell reconoce que Trump «hace algunas estupideces» y «dice algunas estupideces», pero lo considera el «mejor presidente en general» y aplaude el Departamento de Eficiencia Gubernamental creado bajo el mando de Elon Musk.
Para muchos, pesan más las posturas del presidente sobre el aborto o su alabanza al cristianismo que el bolsillo. «Hay muchos otros problemas además de la agricultura», resumió Don Batie.
El ranchero Jim Jenkins, crítico declarado de Trump, no comparte esa paciencia. Su familia trabaja la misma tierra desde hace más de 150 años, y escribió un artículo de opinión en un diario de Omaha indignado por las políticas que castigan al campo. Los altos precios del diésel, los fertilizantes, la madera y el acero, del alambre de púas a los postes, le quitan el sueño.
«Esas son las cosas que te quitan el sueño», declaró este hombre de 69 años.
Cuando Trump ganó por primera vez, Jenkins esperaba que fuera «un hombre de negocios práctico». Ahora dice que cree que «ha sido todo menos práctico».
Preguntas frecuentes
¿Cuánto subió el diésel para los ganaderos de Nebraska?
Más de un 40% respecto al año anterior, según la BBC, como consecuencia de la guerra con Irán.
¿Qué decidió Trump sobre la carne importada?
En agosto de 2026 su gobierno autorizó importar 300.000 toneladas métricas de carne de res extranjera sin aranceles, lo que hundió los precios del ganado local.
¿Están cambiando los rancheros su voto?
Algunos sí. Don Batie votó por Trump en 2016 pero no en 2024, y el independiente Dan Osborn marcha sorprendentemente bien en las encuestas al Senado de Nebraska.
