Trump vuelve a sembrar dudas sobre el fraude electoral en EE.UU.: ¿una estrategia desesperada?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a agitar el fantasma del fraude electoral a menos de un mes de unas elecciones legislativas clave para el control del Congreso. Sin embargo, expertos consultados por EFE advierten que esta vez su estrategia podría no dar los resultados esperados, en un contexto donde la economía y el bolsillo de los ciudadanos marcan la agenda.
¿Por qué Trump insiste en hablar de fraude electoral?
Trump ha intensificado su campaña contra el voto por correo, declarando a la prensa que hay “mucho fraude” en este sistema. Irónicamente, momentos antes había animado a su base a votar temprano y enviar sus boletas por correo, una contradicción que no pasó desapercibida.
“Preferiría que votaran en persona, pero pueden votar por correo si lo desean, ya que parece que no tenemos otra opción; mucha gente quiere votar por correo”, dijo el mandatario a los periodistas rumbo a un mitin en Nebraska.
Para el historiador y politólogo Miguel Tinker Salas, esta contradicción demuestra que Trump “tiene temor de perder las elecciones y por eso, precisamente, vuelve a agitar el fantasma del fraude electoral”.
Un revés judicial y una promesa de seguir la cruzada
El presidente ya sufrió un revés al intentar restringir el voto por correo. El mes pasado, la Corte Suprema frenó un plan que obligaba al servicio postal a enviar papeletas solo a ciudadanos incluidos en listas elaboradas por los estados. Trump calificó el fallo como una “gran derrota” para los republicanos y prometió continuar su lucha contra las elecciones “amañadas”.
“No creo que esta ‘idea’ de fraude electoral y de un ‘deep state’ (cloacas del Estado) que no lo deja gobernar vaya a funcionar en estas elecciones”, advirtió Tinker Salas, quien recordó que históricamente los votantes se mueven por la economía y que “los golpeados bolsillos de los estadounidenses” definirán los comicios.
La economía, el tema que realmente preocupa a los votantes
El más reciente sondeo de Reuters/Ipsos reveló que el coste de vida fue señalado por más de la mitad de los encuestados como el tema principal de cara a las elecciones del 3 de noviembre. La preocupación fue prácticamente igual entre republicanos y demócratas, lo que sugiere que la retórica del fraude podría no calar en una población más atenta a sus necesidades cotidianas.
Ricardo Valencia, profesor de la Universidad Estatal de California Fullerton, considera que la insistencia de Trump sobre el fraude electoral responde a la necesidad de mantener a su base animada. “A este punto lo único que puede hacer es energizar a sus seguidores, que son los únicos que creen en estos temas. Por eso es que se desboca contra los demócratas”, afirmó a EFE.
Acusaciones sin pruebas y comparaciones con Brasil
Trump no ha perdido oportunidad para alimentar esta retórica. El pasado domingo calificó de “corrupto” el sistema electoral de EE.UU., sin presentar pruebas, y sugirió que los resultados son “amañados” en ciudades o estados demócratas, comparando la rapidez del escrutinio con la de los comicios celebrados en Brasil.
“En Detroit, Filadelfia, California y muchas otras ciudades y estados de EE.UU., los resultados, con cifras mucho menores (de votantes), a menudo tardan semanas en ser amañados... digo, calculados”, escribió en su cuenta de Truth Social.
También cargó contra un condado de Arizona, donde los republicanos han ido perdiendo terreno. “Maricopa es un condado muy, muy deshonesto”, dijo, en referencia a un error de un proveedor que envió unas 3.000 boletas de voto anticipado a los electores seis días antes de la fecha indicada. Trump aseguró que la oficina del registrador de Maricopa, dirigida por el republicano Justin Heap, debería “avergonzarse” por el incidente.
¿Una estrategia que ya no convoca?
Valencia coincide con Tinker Salas en que, aunque la estrategia de anticipar un fraude antes de las elecciones ha funcionado anteriormente para Trump, esta vez el mensaje “no va a tener una respuesta de convocatoria” como en el pasado.
“Trump está en un momento de la comunicación política que ya es de desesperación. Está esperando un ‘Hail Mary’ (Avemaría), lanzando lo único que tiene, que es relativamente popular con su base, pero seguramente el partido lo va a perder”, anticipó Valencia.
En un país donde la gente siente en su día a día el peso de la inflación y la incertidumbre económica, las acusaciones sin fundamento parecen un intento más de desviar la atención. La pregunta es si los votantes, esta vez, estarán dispuestos a creerle.