La exseremi de Salud que vacunó con joyas y sin registro: la denuncia que remece a Los Lagos
Una denuncia reservada presentada ante la Contraloría Regional de Los Lagos acusa a la exseremi de Salud, Evelyn Brintrup, de haber vacunado personalmente a una usuaria y al delegado presidencial Cristián Palma sin cumplir las normas básicas de bioseguridad. El escrito, ingresado por una funcionaria de la propia Seremi, pide un sumario administrativo y la revisión de los registros oficiales de inmunización.
La salida de Brintrup del cargo ya venía marcada por denuncias por Ley Karin y por la polémica de la llamada “Seremi de los Quesitos”. Ahora se suma este nuevo flanco, que hasta ahora no había trascendido y que pone en el centro un tema sensible para la salud pública: la trazabilidad de las vacunas y el ejemplo que deben dar las autoridades.
¿Qué dice la denuncia contra Evelyn Brintrup?
El documento sostiene que la entonces autoridad sanitaria participó en una actividad de vacunación que fue grabada y difundida por los canales oficiales de la Seremi. Según la denunciante, Brintrup “ejecutó de propia mano un acto clínico invasivo de administración de vacuna a una ciudadana usuaria del sistema”, sin respetar los protocolos obligatorios.
La acusación detalla que la autoridad habría manipulado material estéril y administrado la vacuna usando joyas en ambas manos. El texto señala que “la autoridad sanitaria procede a manipular el material estéril, la zona de punción del paciente y a ejecutar la administración de la dosis, portando en sus manos y muñecas múltiples elementos de joyería, consistentes en vistosas pulseras y anillos de uso personal”.
Las fotografías oficiales también muestran a Brintrup vacunando al delegado presidencial Cristián Palma, nuevamente con joyas en ambas manos. Para la denunciante, estos registros refuerzan las presuntas irregularidades expuestas ante la Contraloría.
La trazabilidad de la vacuna: un punto crítico
Uno de los aspectos más delicados del escrito apunta a la eventual falta de registro de la vacuna administrada. La denunciante sostiene que el procedimiento se habría realizado “al margen de los sistemas de registro del Estado”, ya que en el lugar no existía equipamiento informático para ingresar la dosis al Registro Nacional de Inmunizaciones (RNI).
“El acto de vacunación se realiza en un entorno físico donde se advierte la total ausencia de equipamiento informático o terminal operativo destinado a efectuar el ingreso simultáneo y obligatorio de la prestación clínica en el RNI”, afirma la presentación.
Por eso, el documento pide que la Contraloría solicite al Ministerio de Salud los registros del Sistema de Control de Inventario y del RNI correspondientes a esa actividad, para verificar si la dosis quedó registrada y quién hizo el ingreso.
¿Por qué se habla de “gravedad administrativa inaudita”?
La denuncia también cuestiona el rol institucional de Brintrup como máxima autoridad sanitaria regional. “Resulta de una gravedad administrativa inaudita que la propia autoridad dotada de la potestad sancionatoria vulnere, de manera pública y flagrante, las normativas sanitarias que está obligada a hacer cumplir”, sostiene el escrito.
Además, plantea que la difusión del procedimiento por canales oficiales “emite una señal destructiva para la cultura de seguridad de toda la red asistencial”, debilitando el rol fiscalizador de la institución.
¿Qué pide la denunciante?
La funcionaria solicita que la Contraloría declare admisible la denuncia, ordene un sumario administrativo y determine las eventuales responsabilidades. También pide preservar el registro audiovisual difundido en Facebook para evitar su eliminación y que se apliquen las medidas de protección contempladas en la Ley N.º 20.205 para denunciantes de irregularidades en la administración pública.
La presentación se suma a la compleja situación que enfrentaba Brintrup, quien ya acumulaba denuncias por Ley Karin, acciones judiciales de funcionarios y la polémica por la promoción de una quesería en sus redes sociales. Ese episodio, revelado por Radio Bio Bio de Puerto Montt, mostró a la exautoridad calificando como “El Mejor Queso” los productos de la empresa Futurocoop, mientras la Seremi fiscalizaba a esa firma y sancionaba a una competidora, lo que generó cuestionamientos por un eventual conflicto de interés.
Consultado sobre el tema, el delegado Palma declinó hacer declaraciones y argumentó que “hay un proceso de investigación en curso”.
Este caso deja una lección clara: las autoridades sanitarias deben dar el ejemplo. Si quienes deben fiscalizar no cumplen las normas, ¿qué podemos esperar del resto? La salud pública no es un escenario para protagonismos, y la ciudadanía merece que se investigue a fondo cada irregularidad.