La ciclovía de la avenida Narcisa de Jesús, en el norte de Guayaquil, está abandonada a su suerte: llena de basura, interrumpida por tramos cortados y ocupada por motos y peatones, mientras casi ningún ciclista se atreve a usarla. Así lo documentó un reportaje de EL UNIVERSO publicado el 2 de noviembre de 2026, tras recorrer el tramo que va desde la cooperativa El Limonal, a la salida de la terminal terrestre, hasta el puente que conecta con La Joya.
La crónica es dura para cualquiera que crea que el transporte en bicicleta es un derecho y no un adorno publicitario. Y es especialmente dura para quienes viven y trabajan al lado de esta vía, que la ven todos los días convertida en algo distinto a lo que prometía.
Basura, esmog y motos donde deberían pedalear los ciclistas
Érika Aroyero, de 49 años, instalaba su puesto de ropa en las áreas verdes de El Limonal cuando habló con el diario. Desde ahí observa la ciclovía todos los días. Su diagnóstico no tiene vueltas: motos y carros se estrellan de la nada, porque los motociclistas se suben a la franja para esquivar el tráfico de la autopista, sin bajar la velocidad.
Es peligro, todo es peligro, porque siempre hay accidentes.
La basura cubre el recorrido. Bajo la sombra de los árboles, según el reportaje, hay fundas plásticas, cartones, cajas de cerveza vacías y heces de perro. En un punto del trayecto, un letrero desgastado invita a cuidar la tierra como el hogar de todos los seres vivos, a pocos pasos de un montículo de desechos. La ironía duele.
Cada bus que pasa deja una nube de esmog que obliga a los transeúntes a taparse la nariz. Las paradas se suceden a lo largo del lado de El Limonal, y los pasajeros esperan parados en el mismo espacio que debería servir a los ciclistas.
Julio Maldave, una persona con discapacidad que llegó al sector a almorzar, resumió lo que veía con una frase que bien podría titular esta historia: No hay amor a la vida.
Una obra cortada que no conecta con nada
La ciclovía no es continua. En varios puntos la franja se interrumpe y obliga a ciclistas y peatones a bajar a un carril de la calzada, entre los vehículos, para después volver a subir a la acera. Acceder a ella desde la cooperativa también es difícil, y eso explica que muchos vecinos ni la usen.
Hay que entender el diseño para entender el fracaso. La vía se construyó sobre lo que antes era una acera, en sentido norte. A la izquierda queda la autopista, separada apenas por una hilera de reflectivos. A la derecha, las áreas verdes de El Limonal. El ciclista queda expuesto, literalmente, al lado de los carros y buses que avanzan a toda velocidad.
Aroyero cuenta que los pocos ciclistas que la recorren pasan sobre todo de noche y casi siempre llegan de otros sectores. La tarde del 23 de octubre, cuando el diario hizo el recorrido, no había un solo ciclista: solo peatones con fundas de compras y motociclistas descansando sobre la franja.
Es improvisación, dice el colectivo Masa Crítica
Alberto Hidalgo, magíster en Urbanismo e integrante del colectivo ciclista Masa Crítica, no duda al calificar la obra: Es improvisación. Para él, el problema está en el diseño, que no conecta con otras rutas y deja al ciclista expuesto junto a los vehículos. El resultado, explica, es el miedo: quién va a pedalear por un lugar que no se siente seguro.
La situación de este colectivo, que organiza ciclomarchas y defiende la movilidad en bicicleta, ilustra además cómo se trata a la ciudadanía organizada. Hidalgo afirma que Masa Crítica fue eliminado del grupo en el que el Municipio de Guayaquil consultaba a expertos en movilidad, y que sus intentos por recuperar ese espacio, con acercamientos a las autoridades y ciclomarchas, no dieron resultado. El colectivo incluso registró un siniestro dentro de la propia ciclovía.
Para Masa Crítica, lo que ocurre en la Narcisa de Jesús se repite en toda la ciudad. Hidalgo menciona que se están perdiendo tramos de ciclovía, como el de la avenida Isidro Ayora, y que las obras se entregan incompletas y sin participación ciudadana. Su conclusión merece reflexión: la vía era viable, pero la manera en que se construyó la empeoró.
La misma avenida que se inunda y que la ATM señala como zona de riesgo
El abandono de esta arteria no se limita a la ciclovía. La avenida Narcisa de Jesús aparece una y otra vez en los reportes de emergencias de la ciudad. Durante las lluvias del 26 de octubre, un árbol cayó sobre la calzada cerca del Parque Samanes, en esa misma vía, según reportó Primicias. Ese día, según el medio El Diario, la autopista Narcisa de Jesús fue uno de los sectores con acumulación de agua.
Días después, el portal El Hoy informó que las lluvias triplicaron la capacidad de los drenajes y que la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) identificó a la Narcisa de Jesús como una de las zonas de riesgo que exigen precaución. La misma autoridad de tránsito que, consultada por EL UNIVERSO el 15 de octubre sobre la ciclovía, no respondió hasta el cierre de esa edición.
Por qué importa esta ciclovía para Guayaquil
Aquí conviene detenerse. Las ciclovías no son decoración urbana ni foto para el discurso oficial. Son infraestructura de transporte público individual, son salud, son aire menos contaminado y son una opción real para miles de trabajadores que no tienen carro y necesitan moverse sin gastar en pasajes.
Cuando una ciclovía se construye mal, sin consulta a los expertos y sin escuchar a los colectivos ciclistas, el resultado es lo que vemos en la Narcisa de Jesús: una obra que existe en el papel pero no en la vida cotidiana. Y quien paga las consecuencias no es el contratista ni el funcionario, sino la gente del sector, como Aroyero y los vecinos de El Limonal.
Con todo, Aroyero no pide que la quiten. Admite que la ciclovía es útil, aunque moverse por ella se haya vuelto complicado para quienes viven y trabajan a su lado. Esa es la voz del pueblo: no pide menos ciudad, pide una ciudad bien hecha.
El Municipio de Guayaquil y la ATM tienen la palabra. Hasta ahora, su silencio es la única respuesta que ha recibido El Limonal.
Preguntas frecuentes
¿Dónde está la ciclovía de la Narcisa de Jesús?
Se extiende desde la cooperativa El Limonal, a la salida de la terminal terrestre de Guayaquil, hasta el puente que conecta con La Joya, en sentido norte.
¿Por qué los ciclistas no usan esta ciclovía?
Según el colectivo Masa Crítica, el diseño no conecta con otras rutas, la franja se interrumpe en varios tramos y deja al ciclista expuesto junto a los vehículos, lo que genera miedo e inseguridad.
¿Qué respondió el Municipio o la ATM sobre el estado de la ciclovía?
Nada. EL UNIVERSO consultó a la Agencia de Tránsito y Movilidad el 15 de octubre de 2026 y no hubo respuesta hasta el cierre de la edición del reportaje.
