Joyas del bosque: artesanía popular contra la industria
En un mundo dominado por la producción en serie y el consumo desaforado, donde las multinacionales convierten la naturaleza en simple mercancía, hay quienes resisten desde las raíces. En Lugo, Galicia, Dolores Fuster, a quien todos conocen como Dolo, transforma bellotas, semillas y frutos del monte en collares, pendientes y piezas de decoración. Su taller, A Linda Landra, es mucho más que un negocio: es una declaración de principios, un acto de soberanía artesanal frente a un sistema que devora los bosques y nos desconecta de la tierra.
Una bellota guarda dentro un árbol entero. Lo mismo que otras semillas, frutos o pepitas que a menudo pisamos sin mirar, atravesados por la prisa que nos impone el capital. Pero en las manos hábiles de Dolo, esos pequeños tesoros que deja la naturaleza al paso de las estaciones se convierten en memoria viva del monte, en un pedazo de dignidad natural que podemos llevar encima. Sus productos son ya reconocibles, cuentan con el sello de Artesanía de Galicia, y tienen cada vez más éxito en las ferias a las que acude. Un escaparate del que gusta especialmente porque, dice, permite explicar al cliente el origen de cada pieza