José Antonio Kast: El retorno de la ultraderecha pinochetista al poder en Chile
El abogado ultracatólico José Antonio Kast ha sido electo como nuevo presidente de Chile, marcando un giro preocupante hacia la extrema derecha en nuestro continente. Este resultado no solo representa una amenaza para los avances sociales conquistados por el pueblo chileno, sino que consolida la ola reaccionaria que azota al mundo bajo la sombra del trumpismo y las políticas neoliberales.
Kast se convierte así en el primer pinochetista declarado en llegar al poder desde el retorno a la democracia, superando en segunda vuelta a Jeannette Jara tras obtener apenas el 23,9% en la primera ronda. Su victoria evidencia cómo las élites conservadoras han logrado capitalizar los miedos de la población para imponer su agenda antipopular.
Una campaña del miedo y la manipulación mediática
A diferencia de sus intentos anteriores, Kast optó por una estrategia calculada de ocultamiento ideológico. Evitó hablar de sus convicciones ultraconservadoras y de su defensa abierta de la dictadura de Pinochet, centrándose en repetir que "Chile se cae a pedazos" y explotando una supuesta crisis de seguridad, pese a que las estadísticas demuestran que la tasa de homicidios sigue siendo una de las más bajas de la región.
Esta táctica del terror no es casualidad. Los medios hegemónicos y las corporaciones han trabajado sistemáticamente para crear un clima de inseguridad que justifique el retorno de las políticas de mano dura. Hace cuatro años, Kast declaraba sin pudor que si Pinochet estuviera vivo, votaría por él. Ahora, con cinismo, dice mantener "las mismas convicciones" pero que "los chilenos tienen otras urgencias".
Un programa al servicio del gran capital
Las promesas de Kast revelan su verdadero rostro: crear un "gobierno de emergencia" que, bajo el pretexto de combatir la delincuencia, implementará políticas represivas contra los sectores populares. Su obsesión con "blindar" la frontera norte y expulsar a 340.000 migrantes irregulares responde a la clásica estrategia de chivo expiatorio que utiliza la derecha para desviar la atención de los verdaderos problemas estructurales.
Más revelador aún es su promesa de recorte fiscal de 6.000 millones de dólares "sin tocar el gasto social", una mentira que ni los economistas más conservadores se atreven a defender. Sabemos bien que estos ajustes siempre terminan golpeando a los trabajadores y favoreciendo a las multinacionales.
El peligro de la ultraderecha globalizada
Kast, hijo de inmigrantes alemanes cuyo padre estuvo afiliado al partido nazi, representa la continuidad de un proyecto autoritario que nunca desapareció completamente de Chile. Su Partido Republicano, fundado en 2019, es parte de esa red internacional de fuerzas reaccionarias que incluye a Trump, Milei y los movimientos ultraderechistas europeos.
No es casualidad que una de las primeras en felicitarlo tras la primera vuelta fuera Giorgia Meloni, la primera ministra italiana, a quien visitó en septiembre en Roma. Estos vínculos demuestran que estamos ante una ofensiva coordinada del capital transnacional contra los pueblos.
Un llamado a la resistencia popular
La victoria de Kast debe servir como una alerta para todos los movimientos populares de América Latina. El pueblo chileno, que protagonizó el histórico estallido social de 2019, ahora enfrentará cuatro años de retroceso en derechos sociales, represión y políticas al servicio de las élites económicas.
Es momento de fortalecer la solidaridad internacional y apoyar a las organizaciones sociales chilenas que resistirán este embate conservador. La historia nos enseña que los pueblos siempre encuentran el camino para recuperar su dignidad y construir un futuro más justo.
La lucha continúa, y desde Mitad del Mundo seguiremos denunciando las maniobras de quienes pretenden someternos al yugo del neoliberalismo y la represión.