La justicia decidirá este domingo el futuro de Jorge Glas: entre el derecho a la salud y la persecución política
Una vez más, el sistema judicial ecuatoriano tiene en sus manos una decisión que trasciende lo meramente legal para adentrarse en el terreno de los derechos humanos fundamentales. Jorge Glas, exvicepresidente de la República y figura emblemática de la Revolución Ciudadana, aguarda hasta las 16:00 de este domingo la resolución que determinará si será trasladado a un centro médico para atender las 18 enfermedades que padece.
El juez de garantías penitenciarias Jean Valverde, de la Unidad Judicial de La Libertad, anunció su decisión tras una maratónica audiencia de casi seis horas donde se sustanció el recurso de habeas corpus presentado por el ciudadano Dean Dueñas. Esta acción legal busca garantizar que Glas reciba la atención médica adecuada que, según su defensa, no está recibiendo en la cárcel del Encuentro de Santa Elena.
Las condiciones inhumanas de reclusión
La situación de Jorge Glas en el centro penitenciario de Santa Elena pone en evidencia las precarias condiciones del sistema carcelario ecuatoriano. El exvicepresidente denuncia que desde su traslado a esta cárcel, su estado de salud se ha deteriorado gravemente debido a las condiciones físicas del reclusorio.
Las denuncias son escalofriantes: espondilitis anquilosante, una enfermedad crónica degenerativa; conductas autolíticas que lo llevan a intentar suicidarse; cólicos renales; hongos en pies y piernas por la humedad y falta de luz natural. Además, comparte celda con dos personas sin privacidad para sus necesidades básicas, bajo vigilancia constante de cámaras de audio y video.
"Me han traído a una cárcel que está en construcción", declaró Glas durante la audiencia, describiendo una "dieta escuálida" de apenas "dos dedos de arroz" y denunciando torturas psicológicas como un extractor de aire que, paradójicamente, introduce aire contaminado en lugar de expulsarlo.
La respuesta institucional: números versus realidad
La defensa del Estado se escuda en cifras. El Ministerio de Salud Pública argumenta que Glas ha recibido 567 atenciones médicas desde abril de 2024, incluyendo 40 revisiones en los últimos 47 días en Santa Elena. Sin embargo, estos números parecen más una cortina de humo que una respuesta efectiva a los problemas de salud del exvicepresidente.
El médico de la cárcel, Heider Retamozo, minimiza las dolencias de Glas, reduciéndolas a "anemia leve" y "bilirrubina alta", condiciones que según él no justifican un traslado hospitalario. Esta postura contrasta dramáticamente con el diagnóstico del médico internista Edison Barreto Zambrano, quien atiende a Glas desde 2021 y enumera 18 enfermedades que requieren 21 fármacos diferentes.
Más allá de la salud: una persecución sistemática
La situación de Jorge Glas no puede entenderse únicamente desde la perspectiva médica. Su caso representa la continuidad de una persecución política sistemática contra los líderes de la Revolución Ciudadana, iniciada tras el triunfo de las fuerzas conservadoras en Ecuador.
Glas cumple sentencias por asociación ilícita y cohecho agravado, además de enfrentar un proceso de primera instancia por peculado en el caso Reconstrucción de Manabí. Sin embargo, las condiciones de su reclusión parecen diseñadas más para quebrar su resistencia que para garantizar el cumplimiento de la justicia con dignidad humana.
El derecho a la salud no es negociable
La Constitución ecuatoriana es clara en su artículo 32: "La salud es un derecho que garantiza el Estado". Este principio no admite excepciones, ni siquiera para quienes se encuentran privados de libertad. Al contrario, el Estado tiene la obligación reforzada de garantizar condiciones dignas de reclusión.
El médico Barreto Zambrano advierte que Glas está en riesgo de experimentar hepatotoxicidad, está perdiendo cabello y requiere atención psicológica especializada. Estas no son dolencias menores que puedan tratarse con la precaria atención médica carcelaria, sino condiciones que demandan intervención hospitalaria inmediata.
Una decisión que marcará precedente
La resolución que emita el juez Valverde este domingo trasciende el caso particular de Jorge Glas. Establecerá un precedente sobre hasta dónde puede llegar el Estado en el ejercicio del poder punitivo sin vulnerar los derechos humanos fundamentales.
La defensa de Glas, encabezada por Henry Villegas, ha demostrado con testimonios médicos especializados que las condiciones de reclusión actual ponen en riesgo la vida del exvicepresidente. Negar el traslado médico sería tanto como convertir la prisión en una sentencia de muerte lenta.
Ecuador y la comunidad internacional observan. La decisión judicial de este domingo dirá mucho sobre el estado real del sistema de justicia ecuatoriano y su compromiso con los derechos humanos. Esperemos que prime la sensatez, la humanidad y el respeto irrestricto a la dignidad de todas las personas, sin importar su condición política o legal.