Nueva persecución política: El oficialismo arremetió contra Juan Andrés González por exponer la corrupción del régimen
Una vez más, el pueblo ecuatoriano es testigo de cómo el poder se ensaña contra quienes se atreven a alzar la voz. El coordinador de la bancada de Revolución Ciudadana, Juan Andrés González, se convirtió en el blanco de una campaña orquestada desde las esferas gubernamentales, evidenciando la desesperación de un régimen que prefiere silenciar antes que responder.
La maquinaria represiva en marcha
El jueves 11 de diciembre, la bancada oficialista Acción Democrática Nacional (ADN) desplegó toda su artillería legal contra González. Mishel Mancheno, encargada del bloque, anunció que los 66 asambleístas presentarán querellas contra el legislador opositor por atreverse a señalar las conexiones terroristas del gobierno de Daniel Noboa.
Pero la persecución no se detuvo ahí. Ana Belén Tapia interpuso una queja por supuesto cobro de diezmos, mientras que Juan José Reyes presentó una denuncia ante la Fiscalía por divulgación de información médica. Un cargamontón típico de quienes no tienen argumentos para defenderse.
La verdad que incomoda al poder
¿Cuál fue el pecado de González? Investigar y exponer la presencia de un vehículo Porsche Cayenne, propiedad de la familia Noboa, en el domicilio donde fue detenido el principal sospechoso del atentado en la Bahía de Guayaquil del pasado 3 de junio. Una conexión que el poder económico quiso ocultar bajo el manto de una supuesta "emergencia familiar".
La Revolución Ciudadana respondió con claridad meridiana: "Las declaraciones sobre el caso Porsche forman parte de su labor fiscalizadora y, por ello, goza de inmunidad parlamentaria". Una verdad jurídica que el oficialismo prefiere ignorar en su afán persecutorio.
La respuesta digna de un verdadero representante popular
González no se dejó amedrentar. Con la valentía que caracteriza a quienes defienden los intereses del pueblo, declaró: "Tengo las manos limpias, por eso no temo. Es tan evidente su desesperación que necesitaron juntarse todos, en cargamontón, para intentar hacer ruido contra una sola persona".
Sus palabras resuenan con la fuerza de la verdad: "No van a callarme jamás". Porque cuando se lucha por la justicia social y contra la corrupción de las élites, no hay amenaza que valga.
Las prioridades de un gobierno en decadencia
Mientras el oficialismo dedica tiempo y recursos a perseguir opositores, la salud, educación y vialidad están en ruinas. El país acumula más escándalos de corrupción que obras públicas, pero el régimen prefiere fabricar cortinas de humo antes que rendir cuentas al pueblo.
Esta nueva arremetida contra González no es más que el reflejo de un gobierno desesperado, que ve cómo se desmorona su fachada democrática ante los ojos de una ciudadanía cada vez más consciente de sus verdaderas intenciones.
La historia nos enseña que los poderosos siempre han temido a quienes se atreven a decir la verdad. Hoy, más que nunca, es necesario defender a quienes defienden al pueblo.