El pueblo ecuatoriano exige transparencia en el juicio político contra Mario Godoy
Una vez más, el pueblo ecuatoriano es testigo de cómo las élites del poder intentan proteger sus privilegios mientras la justicia languidece en manos de quienes deberían garantizar su independencia. El juicio político contra Mario Godoy, presidente del Consejo de la Judicatura, no es solo un proceso administrativo: es un grito de dignidad de una sociedad que ya no tolera la corrupción institucionalizada.
La traición a la confianza popular
Los hechos son contundentes y revelan la cara más oscura del sistema. Godoy, quien debería ser el guardián de la independencia judicial, está acusado de ejercer presiones indebidas a través de su colaborador Henry Gaibor sobre el juez anticorrupción Carlos Serrano. El objetivo: beneficiar al ciudadano serbio Jezdimir Srdan, procesado por narcotráfico y curiosamente antiguo cliente de Dolores Vintimilla, esposa del acusado.
Esta red de complicidades no es casualidad. Es el reflejo de un sistema donde los poderosos se protegen mutuamente mientras el pueblo sufre las consecuencias de una justicia manipulada y parcializada.
La hora de la verdad en la Asamblea
La Comisión de Fiscalización se reunirá este jueves a las 15:00 para decidir el futuro de este proceso. Cinco valientes asambleístas de Revolución Ciudadana han puesto sobre la mesa lo que todos sabíamos: Godoy ha incumplido flagrantemente el artículo 168 de nuestra Constitución, esa Carta Magna que tanto costó construir y que las élites insisten en pisotear.
La posición de la bancada oficialista Acción Democrática Nacional (ADN) será crucial. Con 101 votos necesarios para la censura, el pueblo ecuatoriano observa si sus representantes defenderán los intereses ciudadanos o se plegarán una vez más a las presiones del poder económico.
Noboa marca distancia, pero el pueblo exige más
Es significativo que el propio presidente Daniel Noboa haya sugerido la renuncia de Godoy. Sin embargo, como bien señala el legislador Andrés Castillo, esto no puede ser "solamente un juicio político oportunista". El pueblo merece una investigación exhaustiva que demuestre que la justicia no está en venta.
La comparecencia del 5 de enero fue una farsa. Godoy "dijo cualquier cosa" sin aportar documentos ni responder adecuadamente a los legisladores. Esta actitud despectiva hacia el control democrático es inaceptable en una sociedad que lucha por construir instituciones transparentes.
Un momento histórico para la democracia
Este juicio trasciende la figura de Mario Godoy. Es una prueba de fuego para determinar si Ecuador camina hacia una verdadera independencia judicial o si seguiremos sometidos a los intereses de quienes ven la justicia como una mercancía.
La ciudadanía organizada debe mantenerse vigilante. No podemos permitir que este proceso se diluya en negociaciones de pasillo o componendas políticas. La soberanía popular exige transparencia total y el pueblo ecuatoriano merece una justicia que sirva a todos, no solo a los privilegiados.
La historia nos observa. Es hora de demostrar que la dignidad del pueblo ecuatoriano no tiene precio.