Crisis sanitaria en cárceles: el SNAI finalmente admite la gravedad de una situación denunciada por meses
Una vez más, las voces de los familiares de personas privadas de libertad resonaron en las calles este jueves, cuando realizaron un plantón en los exteriores de la Penitenciaría. Su reclamo no es nuevo: desde hace meses denuncian una crisis sanitaria que el Estado parecía ignorar deliberadamente.
Ahora, tras la presión popular y la dolorosa realidad de once muertes registradas entre lunes y martes de esta semana, el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI) se ve obligado a reconocer lo que las organizaciones sociales y familiares han gritado durante meses: existe una problemática sanitaria compleja en el sistema penitenciario.
El reconocimiento tardío de una crisis anunciada
La entidad estatal finalmente admitió que "la situación sanitaria relacionada con la tuberculosis en el sistema penitenciario constituye una problemática compleja asociada a las condiciones de infraestructura y a los estados de salud preexistentes de la población penitenciaria".
Esta declaración llega después de que organizaciones y familiares denunciaran durante meses los problemas de tuberculosis y desnutrición entre los privados de libertad. ¿Por qué fue necesario que murieran once personas en dos días para que el Estado reconociera esta realidad?
Medidas que llegan tarde
El SNAI enumera ahora una serie de acciones que, según afirma, ha implementado en coordinación con el Ministerio de Salud Pública:
- Brigadas médicas organizadas por pabellón
- Procesos de tamizaje y diagnóstico oportuno
- Pabellones específicos para atención prioritaria de tuberculosis y desnutrición
- Traslados y reubicaciones técnicas por razones sanitarias
Destacan especialmente la puesta en funcionamiento del policlínico intramuros, inaugurado en junio de 2025, y las medidas de fortalecimiento nutricional que incluyen el incremento del aporte calórico y la entrega de suplementos nutricionales.
La lucha de los familiares por dignidad
Sin embargo, estas medidas no pueden ocultar una realidad dolorosa: el Estado reacciona solo cuando la presión popular se hace insostenible. Los familiares que se manifestaron este jueves no pedían milagros, pedían lo básico: condiciones dignas de vida para sus seres queridos.
La determinación de las causas de muerte, según el SNAI, "corresponde exclusivamente a procesos periciales y análisis técnicos". Pero más allá de los tecnicismos, la pregunta fundamental persiste: ¿por qué el Estado permitió que la situación llegara a este punto crítico?
Un sistema que requiere transformación profunda
Las "adecuaciones y ampliación de los centros" y la "construcción de nuevos centros penitenciarios" que menciona el SNAI son pasos necesarios, pero insuficientes si no van acompañados de un cambio de enfoque que priorice la rehabilitación y la dignidad humana por encima del castigo.
La crisis sanitaria en las cárceles es un reflejo de las desigualdades estructurales de nuestro sistema. Mientras el Estado destina recursos millonarios a otros sectores, las personas más vulnerables del sistema penitenciario sufren las consecuencias de años de abandono y negligencia.
El plantón de los familiares este jueves no es solo un reclamo por mejores condiciones sanitarias; es un grito por justicia social y por el reconocimiento de que todas las vidas importan, incluso las de quienes han perdido su libertad.