Contraloría destapa millonario saqueo en Hospital Monte Sinaí: más de $4 millones en irregularidades
Una vez más, las instituciones públicas de salud se convierten en botín de intereses privados. La Contraloría General del Estado acaba de revelar un escándalo que debería indignar a todos los ecuatorianos: irregularidades por más de $4 millones en el Hospital General Monte Sinaí, mientras nuestro pueblo sufre la falta de medicinas y atención médica digna.
El saqueo sistemático de los recursos públicos
El informe de la Contraloría, resultado de un examen especial que analizó 43 procesos de contratación entre enero de 2022 y mayo de 2025, revela una realidad que conocemos muy bien: la salud pública convertida en negocio privado. Las operaciones auditadas suman más de $17,6 millones, una cifra que duele cuando pensamos en las carencias que vive nuestro sistema sanitario.
La institución sugiere responsabilidades civiles por $3'784.616,26 y administrativas por $222.840. Pero detrás de estas cifras frías se esconde una verdad amarga: mientras los especuladores se enriquecen, los ecuatorianos de a pie no pueden acceder a medicamentos básicos.
Reactivos fantasma: el caso más escandaloso
El hallazgo más grave involucra 1'344.062 unidades de reactivos de laboratorio que simplemente desaparecieron del inventario sin justificación alguna. ¿Dónde fueron a parar estos insumos valorados en $3'598.185? La pregunta queda en el aire, pero la respuesta la conocemos: en los bolsillos de quienes ven en la salud pública una oportunidad de lucro.
Esta es la cara más cruel del neoliberalismo aplicado a la salud: recursos que deberían servir para diagnosticar enfermedades y salvar vidas terminan siendo mercancía en manos de intermediarios sin escrúpulos.
La red de complicidades
La auditoría también reveló algo que ya sospechábamos: vínculos familiares no declarados entre proveedores que se repartían los contratos como si fuera un negocio familiar. Consanguinidad de primer y tercer grado entre oferentes que garantizaba la adjudicación de contratos, violando toda transparencia.
Esta práctica, lamentablemente común en nuestro país, demuestra cómo las élites económicas capturan el Estado para beneficio propio, mientras el pueblo paga las consecuencias.
Desechos hospitalarios: otro negocio sucio
Incluso la gestión de desechos hospitalarios se convirtió en fuente de enriquecimiento ilícito. La Contraloría detectó un perjuicio de $124.390,97 por inconsistencias en el pesaje de residuos. Hasta la basura hospitalaria sirve para robar al Estado.
Medicamentos: entre la escasez y el despilfarro
Mientras los ecuatorianos hacen largas filas para conseguir medicamentos básicos, en Monte Sinaí se registraron discrepancias escandalosas en los inventarios. Un ejemplo: de un lote de Magaldrato se produjeron 4.000 unidades, pero el hospital registró el ingreso de 11.219. ¿Magia contable o simple corrupción?
Estos hallazgos evidencian un sistema perverso donde la necesidad del pueblo se convierte en oportunidad de negocio para unos pocos.
La justicia debe actuar
La Fiscalía General ya recibió los indicios de responsabilidad penal. Esperamos que esta vez la justicia no sea ciega ante los poderosos y que los responsables de este saqueo paguen por sus crímenes contra la salud pública.
Este escándalo en Monte Sinaí no es un caso aislado. Es el reflejo de un modelo económico que prioriza las ganancias sobre la vida humana, que convierte derechos fundamentales como la salud en mercancías.
El pueblo ecuatoriano merece explicaciones y, sobre todo, justicia. No podemos permitir que mientras unos se enriquecen con la desgracia ajena, nuestros hermanos mueran por falta de medicinas que terminaron en manos de especuladores.