Cayetano Martínez de Irujo y la herencia de la duquesa: memorias, ausencias y un centenario que divide a la Casa de Alba
En el año del centenario del nacimiento de Cayetana de Alba, su hijo Cayetano Martínez de Irujo sigue rindiendo homenaje a su madre, pero lo hace con un sabor agridulce. Entre recuerdos, críticas y ausencias, el duque de Arjona ha vuelto a poner sobre la mesa las heridas que aún no cierran en una de las familias más emblemáticas de la nobleza española.
¿Por qué la familia Alba brilla por su ausencia en el centenario?
La presentación del libro La última duquesa en los Encuentros con la cultura de Marbella fue un acto lleno de cariño y aristocracia. Sin embargo, Cayetano no pudo ocultar su decepción: la mayoría de sus hermanos no acompañaron a la memoria de su madre en estos actos. “Mis hermanos Fernando y Eugenia sí han estado en algunos actos. Pero el resto solo acudieron al que fue el Rey, en la inauguración de la exposición en Sevilla. Y vinieron por eso, porque estaba Felipe VI”, lamentó.
El duque de Arjona confesó que ha hablado seriamente con su sobrino Fernando, futuro duque de Alba, para pedirle más presencia en este año tan señalado. Pero el mensaje no caló: “Pensé que después de haber hablado muy seriamente con él para que tuviera más presencia este año en los actos para recordar la figura de su abuela había entendido el mensaje. Pero ni ha venido hoy a este acto ni a unos premios celebrados en Madrid. No se entiende que no esté cuando va a llevar el título del ducado”.
La última voluntad de Cayetana: un deseo que Carlos no respetó
Una de las espinas que más le duelen a Cayetano sigue siendo la decisión de su hermano Carlos, actual duque de Alba, sobre las cenizas de su madre. “Mi madre dejó por escrito que deseaba ser incinerada y sepultada en su Cristo de los Gitanos de Sevilla. Mi madre no quería que la enterraran en el panteón familiar de Loeches, que le parecía aburridísimo. Pero mi hermano Carlos se saltó su voluntad y decidió repartir sus cenizas para enterrar la mitad en cada sitio. Eso no lo debió hacer. Por muy duque que se sea, no se puede saltar la voluntad de una persona que fallece”.
Un gesto que contrasta con el de su esposa, Bárbara Mirjan, quien el día de su boda depositó su ramo de novia ante el monumento donde descansan parte de las cenizas de la duquesa. “Fue un detalle muy bonito que le hubiera encantado a mi madre”, recordó.
El papel de Alfonso Díez y la gestión de los palacios
Si hay alguien a quien Cayetano no duda en elogiar, ese es Alfonso Díez, el viudo de su madre. “Con Alfonso no tengo ni un pero, es lo mejor que le pudo pasar a mi madre. Todo un señor. Gracias a él mi madre tuvo una vida mejor durante los últimos años”.
Pero no todo son elogios. La gestión de los palacios familiares también genera controversia. “Me da pena que se hayan abierto al público así. Como si el palacio de Liria fuera un escaparate. Mi madre luchó mucho por ese palacio. Me sigue sin parecer buena idea así”, afirmó, recordando que su madre le había encargado la gestión de toda la casa, una tarea que le reveló una deuda de 12 millones de euros.
Recuerdos de una duquesa auténtica y sin filtros
Entre risas, Cayetano evocó la personalidad arrolladora de su madre. Recordó su relación con Felipe González y su aversión a José María Aznar: “No sé por qué, pero le tenía mucha manía a Aznar. Nunca quiso que viniera a Palacio. Un día vino el alcalde de Sevilla a casa y mi madre empezó a poner a caldo a Aznar. Yo le dije: ‘Mamá, que este señor es del PP’; y ella contestó: ‘Y a mí qué me importa’. Ella era así, auténtica como ella sola”.
También habló de su decepción con Fran Rivera, el exmarido de su hermana Eugenia. “Ella lo quiso como a un hijo más y le trató como tal. Pero él le respondió al revés. Fue su auténtica decepción”, confesó, añadiendo que su madre siempre mantuvo la esperanza de una reconciliación.
La duquesa y la monarquía: una lealtad inquebrantable
El duque de Arjona también desveló el papel de su madre en la presentación de Letizia Ortiz en sociedad. “Sí y allí la familia de Alba al completo recibimos en palacio a toda la Familia Real. Mi madre era muy amiga de Don Juan Carlos desde pequeños y todo lo que le pidiera lo iba a hacer”. Aunque la opinión de la duquesa sobre la entonces futura Princesa de Asturias se fue con ella a la tumba, Cayetano asegura que apoyó el noviazgo sin dudar: “Con la monarquía ella no dudaba jamás”.
¿Qué legado deja Cayetana de Alba?
Para Cayetano, el rasgo que mejor define a su madre es la generosidad. “La gente acudía a ella y siempre les daba algo. Y a sus nietos también, sino que se lo digan a mi hijo Luis, que el ‘ratón Pérez’ le traía 50 euros cada vez que se le caía un diente”. También destacó su gran sentido del humor, capaz de reírse de sí misma cuando los Morancos la imitaban: “Venga, venga, hazlo otra vez; imítame”.
Un retrato íntimo y sincero de una mujer irrepetible, contado por uno de los hijos que más cerca estuvo de ella, y que no duda en alzar la voz cuando siente que su memoria no recibe el trato que merece.
Preguntas frecuentes sobre la herencia y la memoria de Cayetana de Alba
¿Qué pidió Cayetana de Alba para sus cenizas?
La duquesa dejó por escrito su deseo de ser incinerada y sepultada en el Cristo de los Gitanos de Sevilla, evitando el panteón familiar de Loeches que le parecía “aburridísimo”. Su hijo Carlos decidió repartir las cenizas entre ambos lugares, una decisión que Cayetano critica abiertamente.
¿Por qué Cayetano critica la apertura del palacio de Liria?
Cayetano considera que abrir el palacio al público lo convierte en un “escaparate” y no respeta el esfuerzo que su madre puso en ese lugar. Aunque no tiene poder de decisión, no duda en expresar su desacuerdo con la gestión actual.
¿Cómo era la relación de Cayetana de Alba con la monarquía?
La duquesa mantuvo una lealtad absoluta a la monarquía. Fue amiga personal de Don Juan Carlos y apoyó sin reservas el noviazgo del entonces príncipe Felipe con Letizia Ortiz, a quien recibió en palacio junto a toda la familia.