Almaraz seguirá abierta hasta 2030: ¿qué hay detrás de la prórroga nuclear?
La central nuclear de Almaraz, en Cáceres, no cerrará en 2027 como estaba previsto. El Boletín Oficial del Estado publicó este viernes una modificación del calendario que extiende la vida de sus dos reactores hasta julio de 2030. La Unidad I gana 31 meses y la Unidad II, 19. La decisión responde a la solicitud formal que presentaron en octubre del año pasado sus tres propietarias: Iberdrola, Endesa y Naturgy.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico justifica esta extensión limitada por la coyuntura energética actual, marcada por la incertidumbre en los mercados internacionales. El precio del gas se ha disparado en los últimos meses a raíz de la crisis derivada del bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra entre Estados Unidos e Irán. El pasado 24 de julio alcanzó máximos anuales, en 63,57 euros.
Por su parte, el precio del petróleo llegó a tocar los 118 dólares por barril el 31 de marzo, en plena escalada del conflicto entre Washington y Teherán. Desde entonces se produjo una corrección muy fuerte hasta la zona de los 81-85 dólares, es decir, alrededor de un 30% por debajo de aquellos máximos. Durante la primera quincena de agosto se mueve entre 86 y 90 dólares.
Al mismo tiempo, el aumento de las temperaturas ha hecho repuntar la demanda de energía eléctrica de España un 3,5% en julio, con la energía nuclear entre los principales motores de respuesta. En agosto de 2026 el peso de la nuclear ronda el 16%, cuando se ha situado en torno al 20% en los últimos años.
¿Cuál es el nuevo calendario de cierre nuclear en España?
Las fechas actualizadas del cese de Almaraz se enmarcan en la hoja de ruta del Gobierno que fija el cierre definitivo del parque nuclear español para 2035. Si el calendario continúa conforme a lo previsto, los dos reactores de la planta operarán hasta junio de 2030. Las siguientes serán Ascó I (2 de octubre de 2030), Cofrentes (30 de noviembre de 2030), Ascó II (septiembre de 2032), Vandellós II (febrero de 2035) y Trillo (mayo de 2035).
La central extremeña es la más longeva de las centrales existentes en España. Tanto Almaraz I (cerca de los 43 años de vida) como Almaraz II (42 años). Todas rondan la cuarentena, con Vandellós como la más joven (unos 38 años y medio). De esta manera, tanto Almaraz como Trillo y Vandellós rozarán los 47 años de edad.
¿Por qué Almaraz está en el centro del debate social?
La central de Almaraz se encuentra a menos de 3 kilómetros de distancia del municipio como tal. La cercanía a su población lo ha situado en el centro de las polémicas entre organizaciones como ADENEX, Ecologistas en Acción y la Plataforma Antinuclear Cerrar Almaraz, quienes denuncian su impacto social y medioambiental. En el otro bando, Sí a Almaraz defiende la importancia de los empleos y las oportunidades que ha traído. En los últimos 10 años el debate ha cambiado el foco, y la duda ya no está en si la planta de Almaraz debería existir, sino hasta cuándo. La respuesta todavía hoy se cuestiona.
¿Cómo se llegó a este acuerdo de prórroga?
2019 fue el año en el que las grandes eléctricas acordaron el cierre del parque nuclear español con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Del convenio surgió un calendario escalonado que tenía previsto el 2027 como año de cese programado con Almaraz como primer objetivo, pero la prórroga de este agosto ha pospuesto el desmantelamiento de las Unidades I y II hasta 2030.
En Almaraz, la propiedad se reparte principalmente entre Iberdrola (53%) y Endesa (36%), mientras que Naturgy controla el 11% restante. En las centrales catalanas, en cambio, Endesa es el socio mayoritario. Por ahora, desde la compañía declinan hacer comentarios sobre esta cuestión. No obstante, las nucleares están constituidas como comunidades de bienes, por lo que todas las decisiones deben adoptarse por unanimidad.
¿Qué significa esta prórroga para la transición energética?
La prórroga de Almaraz no cambia el destino previsto para la energía nuclear en España, pero sí modifica el camino para llegar hasta él. El Gobierno mantiene el horizonte de cierre del parque en 2035, aunque introduce margen ante un escenario energético marcado por la volatilidad de los mercados, la demanda eléctrica y la necesidad de garantizar el suministro. Los casi tres años adicionales de Almaraz I y los cerca de dos de Almaraz II suponen, en cualquier caso, mucho más que un simple ajuste de calendario. Prolongan un debate que España lleva años intentando cerrar y vuelven a poner sobre la mesa dónde termina la necesidad de asegurar el sistema y dónde empieza el coste de retrasar la transición energética.
Desde una perspectiva social y soberana, esta decisión nos obliga a preguntarnos: ¿quién asume los riesgos de la nuclear y quién se beneficia de ella? Las comunidades locales, los trabajadores y el medio ambiente no pueden quedar supeditados a los intereses de las grandes eléctricas ni a la especulación de los mercados internacionales. La transición energética debe ser justa, participativa y pensada para las personas, no para las multinacionales. Mientras tanto, seguiremos atentos a los próximos capítulos de esta historia que afecta a nuestro presente y a nuestro futuro.