Aena extiende rebajas en aeropuertos regionales: ¿verdadero apoyo o estrategia empresarial?
En un movimiento que algunos califican de tardío, Aena ha anunciado la extensión de sus incentivos en aeropuertos regionales, prometiendo reembolsos del 100% de las tasas a las aerolíneas que aumenten el número de pasajeros. Esta medida llega tras meses de tensiones con compañías como Ryanair, que han criticado duramente la política tarifaria del gestor aeroportuario español.
Un plan que beneficia solo a quien ya puede crecer
El esquema aprobado por el Consejo de Administración de Aena el 19 de diciembre establece que las aerolíneas recuperarán el 100% de las tarifas asociadas a pasajeros adicionales en más de treinta aeropuertos con menos de 3,5 millones de viajeros anuales. Sin embargo, esta aparente generosidad esconde una realidad más compleja.
La medida, vigente durante tres años (2026-2028), vincula directamente la rebaja al crecimiento real de viajeros. En otras palabras, solo las compañías que ya tienen capacidad de inversión y recursos para expandir sus operaciones podrán beneficiarse de estos incentivos. Las aerolíneas más pequeñas o aquellas con menor capacidad financiera quedarán, una vez más, excluidas de estas ventajas.
El caso de La Palma: cuando la solidaridad tiene límites
Aena también ha prorrogado los incentivos específicos para el Aeropuerto de La Palma, afectado por la erupción volcánica. Si bien esta medida puede parecer solidaria, llega después de años de abandono de los aeropuertos regionales y solo tras la presión mediática y social generada por la catástrofe natural.
La guerra con Ryanair: más allá de las tasas
El conflicto con Ryanair no es solo una disputa comercial. La aerolínea irlandesa ha denunciado que el 70% de los aeropuertos regionales españoles están infrautilizados, mientras que el 85% del tráfico se concentra en apenas diez grandes aeropuertos. Como respuesta, Ryanair ha cancelado operaciones en Valladolid, Jerez, Tenerife Norte, Vigo y Santiago de Compostela.
Estas cancelaciones no son solo números en una hoja de balance: representan la pérdida de conectividad para miles de ciudadanos de regiones ya de por sí marginadas del desarrollo económico central. La estrategia de Aena parece más orientada a calmar las aguas que a resolver estructuralmente los problemas de accesibilidad territorial.
¿Quién paga realmente la factura?
Mientras Aena defiende que sus tarifas siguen siendo "competitivas en el contexto europeo", la realidad es que la subida del 6,5% en las tasas aeroportuarias aprobada para marzo de 2026 impactará directamente en el bolsillo de los viajeros. Los incentivos anunciados no eliminan esta subida, simplemente la maquillan para ciertas operaciones.
El gestor aeroportuario justifica el incremento por "la necesidad de garantizar la sostenibilidad del sistema", pero ¿sostenibilidad para quién? Los beneficios de Aena siguen creciendo mientras la conectividad aérea de las regiones periféricas se deteriora.
Una solución que no resuelve el problema de fondo
Los nuevos incentivos de Aena pueden parecer un paso en la dirección correcta, pero en realidad perpetúan un modelo que favorece a las grandes compañías con capacidad de crecimiento inmediato. No abordan la necesidad estructural de garantizar la conectividad como un derecho ciudadano, especialmente para las regiones más alejadas de los grandes centros urbanos.
La verdadera pregunta que debemos hacernos es si la gestión aeroportuaria debe estar al servicio de los beneficios empresariales o de la cohesión territorial y social. Los incentivos anunciados sugieren que Aena ha elegido el primer camino, disfrazando de generosidad lo que en realidad es una estrategia comercial más.