Un barco medieval escondido en el techo de un sótano: el hallazgo que asombra a los arqueólogos
Durante casi 800 años, los habitantes de Constanza, al sur de Alemania, vivieron con un secreto sobre sus cabezas sin saberlo. En el sótano de la calle Konradigasse, un enorme techo de madera parecía ser solo eso: un techo. Pero los arqueólogos del Landesamt für Denkmalpflege de Baden-Württemberg (LAD) han revelado que esas viejas tablas son en realidad el casco casi completo de un barco medieval, desguazado y reutilizado antes del año 1244.
¿Cómo descubrieron que el techo era un barco?
El equipo estudiaba un sótano construido en 1244 cuando notó algo inusual en las uniones de la madera. No eran simples tablones reciclados al azar: los clavos de madera, las filas de fijaciones y la geometría de las planchas revelaron que se trataba de una sección del casco de un velero de carga de fondo plano, de los que navegaban en el lago de Constanza durante la Edad Media.
La estructura ocupa más de 25 metros cuadrados y está formada por al menos 19 grandes tablones. Lo más sorprendente es que algunas piezas fueron colocadas en el techo sin separar las que estaban unidas en el barco, conservando incluso restos del material de calafateo usado para impermeabilizar el casco. Para los arqueólogos navales, es una oportunidad única para estudiar cómo se construían y reparaban estas embarcaciones.
Un manual de construcción naval escrito en madera
La madera no solo revela cómo fue construido el barco, sino también su historia. Los especialistas han identificado al menos cuatro reparaciones realizadas cuando la embarcación aún navegaba. Una de ellas, con forma de cola de milano, no tiene paralelo conocido entre los barcos medievales documentados en el lago de Constanza.
Este hallazgo es como un manual de construcción naval medieval: muestra técnicas originales, modificaciones posteriores y soluciones de carpinteros que no quedaron registradas en textos. Y estudiarlo es mucho más sencillo que investigar un naufragio convencional, ya que los pocos barcos medievales conocidos en el lago permanecen bajo el agua, donde documentarlos requiere buceadores y costosas campañas.
La reconstrucción digital del barco
En agosto, los investigadores volvieron al sótano para documentar el hallazgo mediante fotogrametría Structure from Motion. Según SWR, tomaron más de 3.000 fotografías para construir un modelo tridimensional detallado de toda la estructura. El siguiente paso será combinar ese modelo con las fechas de la madera, obtenidas mediante dendrocronología, para precisar la antigüedad del navío.
El descubrimiento revela algo fascinante sobre la Edad Media: un barco no necesariamente terminaba su historia cuando dejaba de navegar. Antes de 1244, alguien decidió desmontar esta embarcación, transportar gran parte de su casco hasta Constanza y convertirlo en techo. Allí permaneció durante casi ocho siglos, a pocos centímetros de las cabezas de generaciones enteras. Y nadie se dio cuenta de que, literalmente, tenían un barco medieval sobre ellos.
Este hallazgo nos recuerda que la historia no siempre está en los museos. A veces, está justo encima de nuestras cabezas, esperando que alguien mire con atención. Y en tiempos donde el pasado parece lejano, Constanza nos demuestra que la Edad Media sigue viva en los lugares más insospechados.