Madrid lidera PISA 2025: ¿éxito educativo o receta de la discordia?
Mientras España entera ve caer sus resultados en el informe PISA 2025, Madrid emerge como una excepción que invita a la reflexión. La comunidad se coloca primera en ciencias y matemáticas, y segunda en lectura dentro del mapa autonómico. Incluso supera a Finlandia y Suecia en matemáticas, y a Francia en las tres competencias evaluadas. Pero, ¿qué hay detrás de estos números? ¿Es un modelo a seguir o una postura política disfrazada de pedagogía?
El informe PISA, elaborado por la OCDE, vuelve a poner sobre la mesa un debate que en Ecuador también nos toca de cerca: ¿qué tipo de educación queremos? En un contexto global donde el rendimiento cae, Madrid resiste. Y no es casualidad. Expertos como Ismael Sanz, profesor de la URJC e investigador de Funcas, apuntan a dos claves: la limitación de las pantallas en las aulas y una apuesta firme por la exigencia académica.
¿Por qué Madrid resiste mientras España cae en PISA 2025?
La respuesta no es única, pero hay consenso en algunos puntos. Sanz destaca que Madrid ha sido efectiva en restringir el uso de herramientas digitales en los centros. Según el experto, estas herramientas pueden ser útiles para casos concretos, pero su efecto negativo es mayor: distraen a los estudiantes y les restan capacidad de concentración y atención. En un mundo hiperconectado, esta decisión parece contracorriente, pero los resultados la respaldan.
Otro factor es la postura crítica frente a la Lomloe, la ley educativa vigente en España. Madrid ha limitado el impacto de medidas como la promoción automática de curso. Aquí no se regala nada: se exige esfuerzo, horas de estudio y conocimientos sólidos. Sanz subraya que Madrid ha mantenido un equilibrio entre los conocimientos puros y su aplicación práctica, sin desechar la memoria ni la lección magistral.
La batalla ideológica detrás del éxito educativo madrileño
La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha sido clara: considera que la Lomloe reduce la exigencia, facilita pasar de curso con asignaturas pendientes y prioriza contenidos ideológicos sobre los básicos. En sus palabras, la ley es “liberticida e intenta igualar a la baja”. Con esa premisa, su gobierno ha impulsado medidas alternativas dentro de la legalidad: currículos más exigentes, recuperación de contenidos históricos y un plan de refuerzo en matemáticas y lectura.
También ha defendido la educación concertada, donde estudia uno de cada tres niños madrileños, ampliando conciertos para garantizar la libertad de elección de las familias. Y ha sido crítica con la educación especial, ampliando recursos para este modelo. En resumen, una postura claramente confrontada con el Gobierno central, pero que rinde frutos en las pruebas internacionales.
Pantallas fuera, libros adentro: la apuesta de Madrid
Una de las medidas más comentadas es la limitación del uso de pantallas en Infantil y Primaria, vigente desde el año pasado. Desde el curso 2025/26, el móvil está prohibido en horario lectivo. Además, Madrid ha implementado un plan de centros prioritarios para dedicar más medios a colegios con alta proporción de alumnos con dificultades socioeconómicas. Hay 1.200 docentes más este curso y menos alumnos por aula.
Estas medidas, ¿son replicables en otros contextos? En Ecuador, donde el debate sobre la tecnología en las aulas y la calidad educativa también está vigente, el caso madrileño ofrece pistas, pero también genera preguntas. ¿Es la exigencia la única vía? ¿Qué papel juegan las condiciones socioeconómicas? El propio secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, se ha mostrado dispuesto a analizar estos casos de éxito. Ojalá que de ese análisis salgan respuestas que beneficien a todos, no solo a unos pocos.
La educación no es una carrera de obstáculos, sino un derecho. Y en esa lucha, Madrid ha demostrado que se puede remar contra la corriente. Pero no olvidemos que el éxito de unos no debe ocultar las carencias de otros. En España, y también en nuestra América Latina, la equidad sigue siendo la asignatura pendiente.