La línea eléctrica fantasma: 50 millones de euros y 90 torres que jamás funcionaron
Hay proyectos que nacen para quedarse en los libros de historia como ejemplos de lo que no se debe hacer. La línea de alta tensión Lada-Velilla es uno de ellos. Entre Asturias y León, España, se gastaron unos 51 millones de euros en construir una infraestructura que nunca llegó a funcionar. Ahora, cuatro décadas después, unas grúas y helicópteros desmontan pieza por pieza aquel monumento al despilfarro y a la falta de escucha con el pueblo.
La historia comienza en 1984. En aquel entonces, Red Eléctrica del Estado (Redesa) quería unir las centrales térmicas de carbón de Lada, en Langreo (Asturias), y Velilla, en Palencia, mediante una línea de evacuación de 400.000 voltios. El objetivo era moderno y ambicioso, pero se olvidaron de algo fundamental: preguntar a la gente que vivía en el territorio.
¿Por qué nunca llegó a funcionar la línea Lada-Velilla?
La respuesta está en la resistencia vecinal y en los tribunales. Mientras en Asturias el proyecto avanzaba sin problemas, en la vecina Castilla y León las cosas fueron muy diferentes. Doce municipios leoneses se organizaron y dijeron basta. Maraña, Posada de Valdeón, Oseja de Sajambre, Burón, Acevedo, Boga de Huérgano, Prioro, Crémenes, Boñar, Reyero, Puebla de Lillo y Riaño lideraron las protestas.
La Junta de Castilla y León, presidida entonces por el socialista Demetrio Madrid, escuchó a sus ciudadanos y declaró la zona parque regional, aumentando sus niveles de protección. La cuestión acabó en los juzgados, que dieron la razón a los leoneses. El proyecto quedó anulado. Por el camino, se habían invertido unos 2.000 millones de pesetas, que hoy serían unos 51 millones de euros aplicando la inflación.
¿Qué pasó con las torres de alta tensión?
Las torretas se quedaron plantadas en Asturias como testigos mudos de un proyecto fallido. Durante años, desde el Principado se intentaron buscar alternativas, pero los pueblos asturianos habían aprendido la lección de sus vecinos leoneses. En Aller, por ejemplo, hubo numerosas protestas y el proyecto quedó en segundo plano para siempre.
Hoy, esas 90 torres de más de 10 metros de altura están siendo desmanteladas. Los helicópteros acarrean por piezas las grandes estructuras metálicas. Los trabajos, que comenzaron en noviembre del año pasado, ya están muy avanzados. Se desarrollan en Laviana y llegan hasta el parque natural de Redes, en Sobrescobio. En un prado de Rioseco, en la capital coyana, se acumula la chatarra en la que se han convertido aquellos millones.
¿Cuánto cuesta desmontar lo que nunca funcionó?
El coste total de las operaciones de desmantelamiento ronda los 6 millones de euros. Una cifra que se suma a los 51 millones ya gastados en la construcción. En total, casi 57 millones de euros para nada. Bueno, para nada no: para dejar una lección clara sobre lo que pasa cuando las grandes empresas y los gobiernos ignoran la voz del pueblo.
¿Por dónde discurría el trazado de la línea?
El trazado completo tenía 50,7 kilómetros. De ellos, 6,8 discurren por Langreo; 146 metros por Mieres; 4,94 kilómetros por San Martín del Rey Aurelio; 10,02 por Laviana; y el resto por Redes: 4,38 kilómetros en Sobrescobio y 24,24 kilómetros en Caso. En estos últimos territorios, los trabajos se realizan con importantes restricciones ambientales, protegiendo un espacio natural que la ciudadanía supo defender hace cuatro décadas.
Esta historia nos recuerda que el progreso no puede imponerse por decreto. Que las comunidades importan. Y que cuando el pueblo se organiza, puede frenar incluso a los gigantes de la energía. La línea Lada-Velilla nunca transportó un solo voltio, pero su ejemplo sigue vigente: la soberanía del territorio está por encima de los intereses económicos.