La Gomera enseña cómo cuidar a la gente con políticas sociales
Cuando hablamos de política social de verdad, no de la que se vende en campañas electorales, hay que mirar los números y, sobre todo, hay que mirar a la gente. La Gomera, una isla canaria con núcleos dispersos y población envejecida, está demostrando que sí es posible gobernar poniendo a las personas en el centro. Más de 16 millones de euros de inversión directa van a fortalecer las políticas sociales, la atención a las personas mayores, la dependencia, la inclusión y la accesibilidad. Y aquí viene lo más importante: 7 de cada 10 euros de las cuentas insulares están orientados a la gente. Eso no es un detalle menor, es una declaración de principios con presupuesto.
¿Qué significa realmente poner a la gente primero?
La acción pública tiene sentido cuando mejora la vida de la gente. Punto. Esa debe ser la medida de cualquier gobierno. No basta con hacer obras faraónicas que se llevan las fotos y los titulares. Hay que fijarse en aquello que cambia la rutina de una persona mayor, de una familia que la está pasando difícil o de quien necesita apoyo para seguir viviendo con dignidad en su casa. En La Gomera conocen bien su realidad. Son una isla con núcleos dispersos, con población envejecida y con muchas personas que han construido su vida ahí y quieren quedarse cerca de sus vecinos. Por eso las políticas públicas no pueden diseñarse desde un escritorio en la capital. Tienen que responder a lo que pasa en cada barrio y en cada familia.
¿Cómo funciona el programa Gomera Accesible?
Adaptar una vivienda, cambiar una bañera por un plato de ducha, instalar una rampa o mejorar la seguridad de un acceso pueden parecer actuaciones pequeñas para quienes deciden presupuestos desde la distancia. Pero para muchas personas significan autonomía, tranquilidad y la posibilidad de no abandonar su hogar por falta de condiciones adecuadas. También suponen aliviar a las familias cuidadoras, prevenir accidentes y reducir situaciones de dependencia que, si no se atienden a tiempo, terminan afectando el bienestar de todos. El programa Gomera Accesible representa esa forma de entender la gestión pública: la que se ensucia las manos y llega a donde se necesita.
¿Por qué es urgente combatir la soledad no deseada?
Lo mismo pasa con La Gomera Acompaña, una iniciativa necesaria para combatir una realidad muchas veces silenciosa: la soledad no deseada de los mayores. Acompañar no es solo estar presente. Es escuchar, detectar necesidades y facilitar recursos que siempre han sido una de las grandes fortalezas de la isla. En muchos casos, una visita, una llamada o una actividad compartida marcan la diferencia entre sentirse apartado o seguir formando parte activa de la vida. La soledad de nuestros mayores es un problema político, porque se cura con comunidad y con presupuesto, no con discursos.
¿Qué lección nos deja La Gomera?
Desde el Cabildo de La Gomera defienden una política útil, cercana y sensible. Una política que no espere a que los problemas se agraven, sino que actúe antes. Que coordine recursos, que colabore con entidades sociales y ayuntamientos, y que ponga en el centro a quienes más apoyo necesitan. Las administraciones tienen la obligación de mirar más allá de los números y entender que detrás de cada expediente hay una historia concreta. El bienestar se construye con decisiones que permiten a una persona levantarse con más seguridad, salir de casa o sentirse acompañada. Y se construye, sobre todo, cuando los recursos públicos se orientan con claridad hacia quienes más los necesitan.
Esa es la isla que quieren seguir impulsando: una Gomera donde nadie quede atrás por vivir lejos, por hacerse mayor o por atravesar una situación de vulnerabilidad. Es un ejemplo que debería hacer reflexionar a quienes gobiernan recortando derechos y privatizando lo común. Cuando lo público funciona de verdad, la vida de la gente mejora. Y eso no es ideología, es evidencia.