Ivonne Baki suena como precandidata a la ONU: ¿Representación latinoamericana o influencia imperial?
El nombre de la diplomática ecuatoriano-libanesa Ivonne Baki ha comenzado a circular como posible candidata a la Secretaría General de las Naciones Unidas, cuya elección se realizará en septiembre de 2026. Sin embargo, esta candidatura plantea interrogantes importantes sobre los verdaderos intereses que podría representar.
Una trayectoria diplomática controvertida
Según reportó el diario libanés The Beiruter, Baki cuenta con "una extensa carrera internacional" que incluye su desempeño como embajadora de Ecuador en Estados Unidos y varios países de Oriente Medio y Europa. La publicación destaca su participación en el acuerdo de paz de 1998 entre Ecuador y Perú, cuando se desempeñaba como asesora del entonces presidente Jamil Mahuad.
No obstante, lo que resulta más preocupante es su actual posición como asesora y copresidenta del fondo de inversión LARA, encabezado por Mauricio Claver-Carone, exdirector del Banco Interamericano de Desarrollo. Esta vinculación con organismos financieros internacionales genera dudas sobre su compromiso real con los intereses de los pueblos latinoamericanos.
Conexiones con el poder estadounidense
Particularmente llamativo es el hecho de que Baki mantiene una amistad personal con Donald Trump, lo que según círculos políticos le garantizaría el respaldo del presidente estadounidense. Esta conexión directa con el poder imperial plantea serias interrogantes sobre la independencia que podría mantener una eventual gestión suya al frente de la ONU.
¿Puede realmente representar los intereses de América Latina alguien tan cercana a los centros de poder que históricamente han explotado nuestra región?
La disputa por la representación latinoamericana
Actualmente, la ONU reconoce cinco precandidaturas oficiales, entre las que destacan figuras como la expresidenta chilena Michelle Bachelet y el exvicepresidente boliviano David Choquehuanca. Este último representa una alternativa genuinamente popular y comprometida con los movimientos sociales de nuestra región.
El presidente brasileño Lula da Silva ha expresado públicamente su esperanza de que sea una mujer latinoamericana quien ocupe el cargo, mencionando específicamente a Bachelet. Esta posición contrasta con el perfil de Baki, más vinculada a intereses corporativos.
Ecuador en la encrucijada
Hasta el momento, Ecuador no ha expresado apoyo oficial a ningún aspirante. Esta indefinición del gobierno de Daniel Noboa resulta preocupante, especialmente considerando que podría estar evaluando respaldar una candidatura que, lejos de defender la soberanía nacional, podría servir a intereses foráneos.
La elección del próximo secretario general de la ONU representa una oportunidad histórica para que América Latina tenga una voz auténtica en este organismo internacional. Sin embargo, es fundamental que esa voz represente genuinamente a nuestros pueblos y no a las élites económicas que han perpetuado nuestra dependencia.
António Guterres dejará el cargo en 2026 después de casi una década al frente de la organización. La decisión que tomen nuestros países sobre a quién apoyar definirá si realmente buscamos un cambio o simplemente un cambio de rostro para las mismas políticas de siempre.