Inspección culpa a la Xunta por accidente laboral en Ons
La Administración gallega, lejos de asumir responsabilidades, anuncia alegaciones mientras el trabajador accidentado continúa lidiando con las secuelas de un siniestro que podría haberse evitado.
La Illa de Ons, ese paraíso del Parque Nacional das Illas Atlánticas, esconde detrás de su belleza un realidad que pocos quieren ver. El 24 de mayo del año pasado, un agente medioambiental cumplía con su trabajo, vigilando nidos de gaviotas en el islote de As Freitosas. Bajaba por un desnivel rocoso cuando una de las piedras que agarraba con sus manos se desprendió. La caída al fondo del acantilado, con rocas golpeándole el costado izquierdo, le dejó herido de gravedad. Su compañero bajó a auxiliarlo y llamó al 112. Fue evacuado en helicóptero al hospital de Vigo.
Este trabajador no estaba de vacaciones. Estaba haciendo su trabajo. Un trabajo que la propia Xunta le encomendó sin darle, según Inspección de Trabajo, ni la formación ni la información necesaria para hacerlo seguro.
La Inspección habla claro: ni formación ni información
Inspección de Trabajo ha abierto un procedimiento y ha remitido un requerimiento a la Xunta que no deja lugar a dudas. El documento, enviado a principios de este mes, concluye que el trabajador accidentado no tenía suficiente formación ni información en prevención de riesgos laborales específica para su puesto en la isla.
El texto es contundente. No se aporta acreditación de formación en prevención de riesgos laborales específica para el puesto de agente medioambiental en Ons. Tampoco se acredita que se haya entregado al trabajador información sobre los riesgos de su puesto. Sí hay documentación sobre cursos de extinción de incendios de su puesto anterior y formación general, pero nada específico para las tareas que realizaba el día del accidente.
La Inspección va más allá y constata que el trabajador estaba realizando sus labores sin un procedimiento de trabajo establecido y sin ser formado ni informado de los riesgos. Es decir, sin posibilidad de adoptar las correspondientes medidas preventivas. Se le enviaba a un acantilado de 4 metros con un 45% de pendiente, y nadie le dijo cómo hacerlo seguro.
La Xunta, lejos de asumir, anuncia alegaciones
Ante un requerimiento tan claro, la respuesta de la Consellería de Medio Ambiente, que dirige Ángeles Vázquez, ha sido la típica de quien prefiere lavarse las manos. Fuentes de la consellería han aclarado que no hay ningún tipo de sanción impuesta y que lo que hace la Inspección es iniciar un procedimiento para averiguar qué ocurrió.
Ya prevén presentar alegaciones. Dicen que se entregó al trabajador la documentación sobre medidas de prevención en 2021, cuando se incorporó a su plantilla. Alegan que la evaluación de riesgos no incorpora ningún aspecto específico diferente del general para el personal en Ons. Y defienden que los agentes medioambientales reciben formación continua y periódica.
Pero aquí surge la pregunta inevitable. Si la formación era tan continua y periódica, si la información era tan completa, ¿por qué la Inspección de Trabajo concluye lo contrario? ¿Por qué la evaluación de riesgos utilizada correspondía a un escenario anterior y no contemplaba las circunstancias reales del accidente?
El sindicato CSIF denuncia intento de culpar al trabajador
El CSIF ha reaccionado con fuerza ante este requerimiento, que a su juicio avala las denuncias que vienen haciendo desde hace meses. La central sindical había advertido sobre reiterados incumplimientos de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, falta de transparencia en la gestión de la siniestralidad laboral y dificultades para acceder a documentación técnica.
Lo más grave de todo es lo que denuncia el sindicato sobre la actitud de los responsables del Servicio de Prevención y de la Presidencia del Comité de Seguridad y Salud Laboral, que recae en la vicesecretaria xeral de la Consellería. En vez de analizar con rigor qué falló en la organización preventiva y adoptar medidas correctoras, la respuesta consistió en cuestionar la labor fiscalizadora del sindicato e intentar trasladar la responsabilidad del accidente al propio trabajador.
Los delegados de prevención no estamos para proteger a la Administración, sino para proteger a los trabajadores.
Estas palabras del CSIF resumen a la perfección lo que está en juego. Cuando un trabajador sufre un accidente grave haciendo su trabajo, lo que se espera de una administración pública no es que busque excusas ni que intente culpar a la víctima. Se espera que asuma sus responsabilidades, que corrija lo que falló y que garantice que no volverá a ocurrir.
Un patrón que se repite
Este caso no es un hecho aislado. Es el reflejo de una manera de entender la administración que pone la protección de la institución por encima de la protección de las personas. Los trabajadores, esos que cada día arriesgan su integridad física en acantilados, bosques, islas y mil lugares más, merecen algo mejor que evaluaciones de riesgos obsoletas y formaciones genéricas que nada tienen que ver con lo que realmente hacen.
La Xunta tiene ahora 15 días para presentar alegaciones. Tiene también la oportunidad de hacer lo correcto. Reconocer las deficiencias, mejorar los protocolos y garantizar que ningún otro agente medioambiental tenga que sufrir lo que este trabajador sufrió en la Illa de Ons. Porque la prevención no es un papeleo, es la diferencia entre volver a casa sano o no volver.