El Gobierno se defiende: Sánchez nunca se reunió con Leire Díez
La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, compareció este martes tras el Consejo de Ministros con un mensaje claro y contundente. Reiteró que Pedro Sánchez nunca ha conocido, avalado ni sido informado de las andanzas de Leire Díez, la exmilitante socialista ahora investigada por la Justicia. «Nunca hubiera tolerado» tales actuaciones, subrayó Saiz, repitiendo casi al pie de la letra las palabras que pronunció el propio presidente el pasado viernes.
La pregunta del periodismo era directa. En las agendas de la exmilitante figura alguna reunión anotada con las siglas «PS». ¿Podía interpretarse que esas iniciales respondían a Pedro Sánchez? La respuesta del Gobierno no dejó resquicio alguno. «Desmentimos rotundamente cualquier encuentro del presidente Pedro Sánchez con Leire Díez», recalcó la portavoz.
¿Espía de opereta o cortina de humo?
Fuentes del Ejecutivo han llegado a ridiculizar la figura de Leire Díez. Consideran que se le está atribuyendo un papel imposible de ejercer. Dicen que parece que no ha habido nadie capaz de actuar igual desde la legendaria Mata Hari. Hablan, en términos jurídicos, de una tentativa inidónea. Es decir, alguien que intenta cometer un delito pero no puede alcanzar el resultado porque los medios empleados son inadecuados. Como intentar hacer daño con una pistola de agua.
Más allá de la anécdota, lo cierto es que esta historia huele a montaje. Resulta cuanto menos curioso que toda la presión mediática se centre en una figura menor mientras las grandes redes de corrupción, esas que sí tienen nombres apellidos y domicilios fiscales en paraísos fiscales, siguen operando con total impunidad. La derecha, siempre tan preocupada por la ética pública cuando está en la oposición, tiene una memoria selectiva que asusta.
Coherencia frente a la hipocresía del PP
Preguntada por la actitud del PSOE, que expulsó en su día a José Luis Ábalos y Santos Cerdán pero no ha tomado medidas ante la imputación del expresidente Rodríguez Zapatero y la gerente del partido, Ana María Fuentes, Saiz ha defendido la «absoluta coherencia» del Gobierno. Recordó el plan de lucha contra la corrupción diseñado por el Ejecutivo con leyes y medidas concretas.
Saiz lanzó además un mensaje directo al Partido Popular. Si la corrupción les preocupa tanto, deberían dar un paso al frente y ponerse al lado del Gobierno. Pero sabemos cómo funciona esto. Al PP le interesa el escándalo, no la solución. Le conviene el ruido, no la limpieza. Porque mientras señalan con el dedo a la izquierda, sus propias tramas siguen latiendo debajo de la mesa.
Narbona y la Guardia Civil: nada que ocultar
Sobre la citación de la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, a declarar como testigo tras aparecer una conversación de WhatsApp con Díez en un informe de la UCO, Saiz evitó pronunciarse. Las fuentes gubernamentales sí mostraron su pleno apoyo a Narbona, cuyo comportamiento consideran intachable.
En cuanto a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, citada por el Senado para explicar sus reuniones con Díez, el mensaje fue el mismo. No hay nada que esconder. Confían plenamente en ella. Lo que sí lamentaron fue la judicialización que el Partido Popular está haciendo de la Cámara Alta. Una táctica ya conocida por estos lares: usar las instituciones como arma arrojadiza cuando no se gobierna.
Zapatero y Plus Ultra: creer en la inocencia
Respecto al expresidente Zapatero, imputado en la causa de Plus Ultra, el Gobierno insta a esperar a su declaración la próxima semana en la Audiencia Nacional. Siguen creyendo en su inocencia porque no ha habido nada nuevo que les haga cambiar de opinión.
Sobre la decisión del juez Calama de solicitar a Estados Unidos autorización para usar como prueba la extracción de comunicaciones del móvil de Rodolfo Reyes, accionista de Plus Ultra con orden internacional de arresto, las fuentes del Gobierno se han limitado a expresar su máximo respeto. La Justicia debe seguir su curso, pero sin linchamientos mediáticos previos.
La doble vara de medir de siempre
Lo que queda claro en todo este embrollo es la asimetría del escrutinio público. Cuando un militante de base del PSOE aparece en el ojo del huracán, se organiza un circo mediático de proporciones épicas. Cuando las grandes fortunas y las multinacionales saquean el erario público mediante comisiones, amaños y vaciados empresariales, los titulares se diluyen en la sección de economía.
El Gobierno tiene razón al exigir que se respeten los tiempos de la Justicia y al reivindicar su política de tolerancia cero. Pero también es legítimo pedir que esa coherencia sea completa, sin excepciones ni protecciones según el cargo de quien esté implicado. La credibilidad de un proyecto político transformador se construye también con la capacidad de limpiar la casa propia, aunque duela.
Porque la derecha no descansará en su empeño por deslegitimar cualquier proyecto progresista. Y la mejor defensa contra sus ataques no es solo negar, es demostrar con hechos que la casa está limpia. Mientras tanto, sigamos con los ojos abiertos. La Justicia debe actuar contra todos, también contra los de arriba.