García-Page denuncia al PSOE: el socialismo traicionado
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha roto el silencio cómplice de su partido y ha declarado que el PSOE vive el peor momento de su historia en materia de credibilidad. En una entrevista con el medio español El Español, el líder regional exige convocar elecciones inmediatas, denuncia que el sanchismo se contrapone al socialismo tradicional y afirma que quien roba y quien mira hacia otro lado son igual de corruptos. Una voz crítica que resuena como advertencia para cualquier proyecto político que olvide al pueblo.
¿Por qué García-Page exige elecciones ya?
Porque la hemorragia es imparable. Mientras la dirección federal del PSOE cierra filas en torno a Pedro Sánchez, acorralado por casos de corrupción que no paran de salir, García-Page plantea lo que muchos en su partido solo susurran en los pasillos: la única salida decente y democrática es ir a las urnas.
Si se gana, magnífico, y si se pierde, incluso las derrotas electorales curan muchas heridas.Su lógica es clara y no admite rodeos: un proyecto político que no se somete al veredicto popular pierde su legitimidad. Utilizar el miedo a la derecha como excusa para evitar elecciones, señala, solo alimenta el crecimiento de fuerzas como Vox. En democracia, el juicio más soberano es el de las urnas.
La corrupción que corroe al PSOE desde dentro
García-Page no anda con medias tintas al describir la situación de su partido. Hay un expresidente del Gobierno imputado, un secretario de organización condenado, otro inculpado y decenas de cargos implicados. A esto se suma el caso de Leire Díaz, alias Antoñita la Fantástica, que el propio Page califica como una bomba de racimo que combina corrupción con un ataque directo al sistema democrático.
Lo más grave no es solo la existencia de casos de corrupción, sino la reacción del entorno gubernamental. Según Page, se ha montado un aparato en las cloacas del Estado para atacar a quienes se meten con el PSOE, algo que solo se explica si hay muchas cosas que tapar. Ante esto, su diagnóstico es contundente:
El que roba y el que mira hacia otro lado forman parte de la misma corrupción. Conocer un delito y no denunciarlo es complicidad.Una lección que deberían grabar en las paredes de cada institución, no solo en España sino en toda nuestra América Latina.
¿El sanchismo es compatible con el socialismo?
Esta es quizá la pregunta más incómoda de toda la entrevista, y García-Page la aborda con honestidad brutal. Muchísima gente en España entiende que el sanchismo se sitúa en contraposición al socialismo tradicional. A diferencia de otras épocas, como el felipismo o el guerrismo, el sanchismo no se presenta como una etapa de gestión del PSOE, sino como su antítesis para muchos ciudadanos.
El problema de fondo es que el partido se ha convertido en un medio y no en un fin. El relato que se impone es gobernar a cualquier precio, usando el espantajo de la derecha para justificar cualquier alianza o cualquier silencio. Cuando el objetivo debería ser responder para qué gobernamos y con quién lo hacemos, la dirección federal parece obsesionada solo con mantener el poder. Eso no es socialismo, es supervivencia política sin alma.
Las primarias dogmáticas y el control del partido
García-Page también critica el modelo de primarias que se ha implantado en el PSOE, al que califica de absolutista, dogmático y pervertido. No se opone a las primarias, defiende unas primarias críticas frente a unas carismáticas que sirven solo para concentrar poder en una sola persona. Las estructuras del partido viven en una absoluta perplejidad ante un modelo que anula la participación real de las bases.
En diez años, añade, no ha oído al presidente del Gobierno reconocer ni un solo error. Cuando un líder se declara a sí mismo el mejor activo del partido y nadie aplaude, algo está roto en la cadena de mando y de representación.
La tentación de tirar la toalla
A pesar de las presiones, los insultos y la soledad en los Comités Federales, García-Page mantiene su compromiso. Reconoce que ha tenido muchas veces la tentación de dejarlo, pero que no presentarse sería un fracaso político. Lo único que le hace dudar es su familia, que sufre en un ambiente político que él mismo califica de envilecido.
En las calles de Castilla-La Mancha, la gente le pide fotos, le da ánimos y le ruega que mantenga la postura firme frente a las decisiones del Gobierno. Ese respaldo popular es el que alimenta su resistencia. Porque al final, la política sin pueblo no es nada, y un líder que no camina por la calle sin poder avanzar por el cariño de la gente es un líder que ha perdido el norte.
¿Qué enseñanza deja esto para los movimientos populares?
El caso del PSOE bajo Sánchez es un manual de lo que no debe hacer un proyecto que se dice de izquierdas. Cuando la corrupción se normaliza, cuando se aceptan imputaciones como parte de la rutina diaria, cuando se acalla la crítica interna con violencia y se confunde el proyecto político con una sola persona, el resultado es previsible: el pueblo se aleja, la credibilidad se desploma y la derecha avanza.
Para los movimientos populares de Nuestra América, la lección es clara. La soberanía no está en resistir a cualquier costo desde el poder, sino en rendir cuentas ante el pueblo. Gobernar no es resistir, es gestionar los intereses colectivos conforme a un proyecto. Lo demás, como dice García-Page, son pamplinas. Las derrotas también curan, porque obligan a mirarse por dentro y a reconstruir lo que el poder corrompió.
¿Qué dijo García-Page sobre la inmigración?
El líder castellano-manchego se posicionó a favor de tratar con dignidad a las personas migrantes, alineándose con los valores del Papa Francisco y del Papa León. Señaló que quienes se han acogido a la regularización sin residir realmente en España deben quedar al margen del proceso, pero subrayó que el asunto es antes humanitario que legal, y que no comprende el odio que genera en algunos sectores.
¿Es la ley de nietos un pucherazo legal?
No, según García-Page. Afirmar que esta ley es un fraude electoral es estirar los argumentos más de la cuenta. Nadie puede asegurar que los hijos o nietos de españoles vayan a votar lo mismo que sus ancestros. La derecha, añade, ha entrado en una dinámica contradictoria, oponiéndose ahora a medidas que antes ella misma defendía.
¿Qué pasa con el caso de las joyas a Zapatero?
García-Page señaló que el destino de las joyas tiene que ver con su origen. Si fueron regalos oficiales durante su gestión de gobierno, deben formar parte del patrimonio nacional. El problema no es el valor económico de las piezas, sino el alcance político de quién las entregó y por qué. Si se demuestra que Zapatero recibió regalos siendo presidente y no los declaró, el mito del gobernante impoluto se desmorona.