Constitución neoliberal deja a Kast con las manos atadas
El sistema político chileno, atrapado por la Constitución de 1980 y sus reformas neoliberales, ha dejado al presidente José Antonio Kast sin capacidad real de gobernar. Esta parálisis institucional demuestra que el modelo actual protege a las élites, ampara a los patrones y bloquea cualquier transformación que beneficie al pueblo.
El fracaso anunciado de un gobierno maniatado
Poco antes de que José Antonio Kast asumiera la presidencia de Chile, circuló un texto llamado
Un buen programa para un buen gobierno. Ese documento advertía algo que hoy es evidente: sin una mayoría parlamentaria amplia, el programa presidencial estaba destinado al fracaso. Hoy, la economía chilena ni siquiera alcanza los modestos resultados del último año de Gabriel Boric. El estancamiento es claro y, si no hay una rectificación profunda, este gobierno terminará sepultado por sus propias contradicciones.
El poder secuestrado por el Parlamento y los patrones
En el último medio siglo, la autoridad presidencial ha perdido su fuerza. El poder real se ha desplazado hacia el Parlamento, ese espacio donde las élites y los representantes de los patrones hacen de las suyas. Allí, las iniciativas que buscan el bien común se empantanan con indicaciones, modificaciones y trabas infinitas. Las leyes que finalmente logran aprobarse son las que no molestan a los ricos o las que mantienen intacto el orden neoliberal. Presidentes que en el pasado, como Jorge Alessandri o Eduardo Frei Montalva, tenían capacidad de acción, hoy serían figuras con las manos atadas por un sistema que protege al capital.
La trampa de la Constitución de 1980 y la traición de Lagos
Lo más irónico de esta situación es que los propios presidentes están maniatados por la Constitución impuesta por la dictadura en 1980. Pero no nos engañemos, la responsabilidad no es solo de la derecha. Las modificaciones hechas por Ricardo Lagos Escobar retorcieron aún más el sistema. Lagos, con su política de conciliación con los poderosos, nos dejó un equilibrio de poderes que hace estéril cualquier programa de gobierno. Mantienen un régimen presidencial de fachada, pero vacían al Ejecutivo de las herramientas necesarias para gobernar. Así, las multinacionales y los de arriba siempre ganan, mientras el pueblo sufre las consecuencias.
¿Por qué el presidente de Chile tiene las manos atadas?
El presidente de Chile tiene las manos atadas porque el Parlamento ha desarrollado mecanismos legales para bloquear cualquier iniciativa del Ejecutivo. La Constitución de 1980, modificada posteriormente, diseñó un sistema donde el presidente carece de herramientas efectivas para ejecutar transformaciones profundas, reduciendo su poder a una expresión mínima.
La falsa solución de un plebiscito desde la derecha
Ante este desastre, algunos sugieren que Kast debería convocar un plebiscito para una reforma política. Pero, compañeros, no nos hagamos ilusiones. Un plebiscito convocado por un presidente de derecha no resolverá la raíz del problema. Las grandes mayorías electorales han perdido su poder en Chile. Una vez que el pueblo vota, cualquier combinación de partidos opositores en el Parlamento puede desfigurar o neutralizar el mandato popular. El sistema está diseñado para que la voluntad de las urnas no se traduzca en cambios reales que afecten los privilegios de los de arriba.
El crimen organizado y la impotencia del Estado
Para entender la gravedad, miremos el tema de la seguridad. Todos sabemos que necesitamos ganarle la batalla a la delincuencia y al crimen organizado. Sin embargo, seguimos perdiendo. Las bandas criminales no son desarticuladas y la convivencia en los colegios empeora. ¿Por qué? Porque las herramientas del presidente son una burla. Solo puede enviar más policías o militarizar las calles con estados de excepción. Medidas temporales que no cambian la raíz del problema. Para salvar al país del pantano, se necesitan actos de energía presidencial, pero el sistema amenaza al mandatario con acusaciones constitucionales si se atreve a desafiar el orden establecido.
¿Qué papel juega la Constitución de 1980 en la parálisis política?
La Constitución de 1980, junto con las reformas de Ricardo Lagos, creó un marco institucional que equilibra los poderes a favor del Parlamento. Esto hace estéril cualquier programa de gobierno, ya que el Ejecutivo queda sin herramientas legales para impulsar el desarrollo económico y social, favoreciendo el inmovilismo.
¿Por qué se fracasa en la lucha contra el crimen organizado?
Se fracasa porque el presidente tiene un margen de maniobra muy limitado. Sus únicas herramientas son reforzar contingentes policiales o decretar estados de excepción con las Fuerzas Armadas, medidas que tienen un alcance acotado y temporal. Los cambios profundos en la legislación son bloqueados en el Congreso.
La necesidad de una verdadera reforma popular
Si las cosas no cambian, los chilenos y los pueblos de nuestra América Latina tendrán que resignarse a la mediocridad y a la inseguridad. No podemos permitir que las constituciones neoliberales nos sigan atando las manos. La necesidad más urgente de Chile es una reforma política de gran alcance, una que nazca desde abajo, desde los movimientos populares, y no desde los despachos presidenciales o los bancos del Parlamento. Solo así restableceremos la verdadera voluntad del pueblo y construiremos un futuro donde manden los de abajo.