La cultura no se vende: artistas colombianos alzan la voz contra el recorte presupuestal
El pasado lunes 21 de septiembre, las calles de Bogotá fueron testigo de una jornada histórica. Decenas de artistas, gestores culturales y creadores se congregaron frente al Ministerio de las Culturas para protestar contra la suspensión de la convocatoria de estímulos, una decisión que dejó sin evaluación a 1.308 propuestas y, por primera vez en 27 años, sin ganadores en los premios y reconocimientos del Programa Nacional de Estímulos. La medida, adoptada mediante la Resolución 1887, fue expedida el 14 de septiembre, un día antes de la fecha prevista para conocer los resultados.
El plantón, convocado por Subversivo Teatro, no fue solo un acto de protesta. Fue un grito colectivo que reunió a titiriteros, actores, músicos, estudiantes universitarios y del SENA, y gente del circo, todos unidos bajo una misma consigna: la cultura no se vende.
¿Qué exigen los artistas al Gobierno de Abelardo de la Espriella?
Antes de que los manifestantes se tendieran en el suelo de la calle San Cristóbal, Dubán Prado, artista, gestor cultural y director de Subversivo Teatro, leyó frente a la sede del Ministerio un pliego de peticiones con ocho puntos clave. Entre ellos, la defensa de los derechos culturales y del carácter público de los recursos destinados al sector.
Rechazamos la subordinación de las artes a discursos o marcos ideológicos. Los recursos públicos pertenecen a todos los colombianos, afirmó Prado.
El pliego también exige la derogatoria de la Resolución 1887, la asignación de los estímulos, el desembolso inmediato de los recursos para proyectos en ejecución durante 2026 y protección presupuestal. Además, se solicita la creación de una Mesa Sectorial de Diálogo Laboral con el Ministerio del Trabajo y el rechazo a la fusión de ministerios.
Prado, quien vistió un vestido blanco de satín con mangas abullonadas y un collar de perlas, explicó que su atuendo representaba a una madre que anhela un pasado de respaldo y soporte. Es el mismo anhelo que hoy sienten los artistas colombianos, que ven cómo el apoyo se les escapa de las manos, señaló.
¿Por qué el Ministerio suspendió los estímulos culturales?
La ministra Paola Holguín defendió la decisión en un comunicado en redes sociales. Según explicó, al asumir el cargo el 7 de agosto, el Ministerio no contaba con la resolución de jurados que debía expedirse el 15 de julio. Además, había una deuda de más de COP 185.000 millones, de los cuales más de COP 75.000 millones correspondían a estímulos sin pagar.
Holguín también señaló que el Ministerio no tenía los COP 900 millones para los jurados ni los COP 9.000 millones para los premios y reconocimientos. Es mejor decir la verdad, que continuar engañando a un sector tan importante como los artistas, afirmó.
Sin embargo, para los manifestantes, la explicación no es suficiente. Prado cuestionó que, aunque se agregaron COP 40 mil millones al presupuesto, todavía quedan pendientes más de COP 141 mil millones para cubrir a los ganadores ya asignados. ¿Dónde quedan entonces o con qué van a responder al resto de los artistas?, preguntó.
La memoria de 1996: el Ministerio existe porque hay artistas
Entre la multitud, una artista con tres décadas de trayectoria recordó el año 1996, cuando el país no tenía Ministerio sino Colcultura y los creadores lucharon para fundar la institución. El Ministerio existe porque hay artistas. Si no existiéramos, ¿qué iban a administrar? Ahora nosotros no podemos ni siquiera entrar ahí porque ese ministerio al parecer no nos representa para nada, dijo, señalando el edificio custodiado por guardias.
Las consignas se repetían una y otra vez: La cultura no se vende, Exigimos el pago, ¡Paguen, Mincultura!, ¡Dé la cara, Paola Holguín!. También se escuchó el grito de - Balas + arte y cultura, un llamado a priorizar la creación sobre la violencia.
¿Qué opina Patricia Ariza, exministra de las Culturas?
Patricia Ariza, exministra de las Culturas, calificó el mensaje del gobierno de Abelardo de la Espriella como muy negativo. La cultura no se puede recortar porque es el alma de la región. La ministra actual tiene que hacer la gestión para conseguir el flujo de caja y no lo ha hecho, declaró. Ariza espera que al menos reciba a una comisión de artistas para dialogar.
El mensaje que muchos resumen en una consigna repetida al menos tres veces entre los carteles: Ni apolíticas ni bellas. Las artes críticas y combativas.
¿Cuál es el futuro de la cultura en Colombia?
La protesta deja en evidencia una crisis profunda en el sector cultural colombiano. Los artistas no solo exigen el pago de lo adeudado, sino también un diálogo transparente y un compromiso real con la cultura como derecho fundamental. La pregunta que queda en el aire es si el Gobierno escuchará este grito colectivo o si seguirá ignorando a quienes dan vida al alma de la nación.
Mientras tanto, los artistas prometen seguir alzando la voz. Porque, como ellos mismos dicen, la cultura no se vende, se defiende.