La Voz de la Tropa: Cuando la Jerarquía Militar se Impone al Diálogo Democrático
En una nueva demostración de cómo las estructuras militares tradicionales chocan con los principios democráticos, el general José Fiallos, director del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfa), protagonizó un episodio revelador durante la discusión de la nueva ley de seguridad social militar en la Asamblea Nacional.
El Autoritarismo Disfrazado de Orden
"Yo soy la voz de todo el servicio activo aquí", declaró categóricamente Fiallos al legislador Fernando de la Torre, quien había sugerido la participación directa de representantes de la tropa en las discusiones. Esta respuesta no solo evidencia una mentalidad jerárquica anacrónica, sino que también revela cómo las instituciones militares siguen resistiéndose a los procesos de democratización.
El general justificó su posición argumentando que "las Fuerzas Armadas somos organizadas, disciplinadas y jerárquicas", como si estos principios fueran incompatibles con la participación ciudadana y el derecho de los trabajadores militares a expresarse directamente sobre asuntos que afectan su futuro.
Una Ley Heredada del Correísmo
La discusión actual surge tras cuatro años de espera, después de que la Corte Constitucional declarara parcialmente inconstitucional la llamada "ley Patiño", aprobada durante el gobierno de Rafael Correa en 2016. Esta ley incrementó de 20 a 25 años el tiempo de servicio necesario para acceder al retiro, una medida que afectó directamente a miles de militares.
Es significativo que el 33% del personal militar que ingresó desde octubre de 2016 esté obligado a cumplir estos 25 años, una disposición que la Corte Constitucional no declaró inconstitucional y que ahora se mantiene como una carga adicional para los trabajadores de las Fuerzas Armadas.
Los Verdaderos Afectados
Mientras los altos mandos militares negocian en salas cerradas, son los soldados rasos y oficiales de menor rango quienes enfrentan las consecuencias reales de estas decisiones. El nuevo proyecto contempla complejos esquemas de transición que dividen al personal en grupos según sus años de servicio, creando diferencias que podrían generar inequidades internas.
Para quienes tienen 20 años de servicio, la pensión por salida anticipada se calculará con el 80% del factor regulador, mientras que por terminación de carrera será del 85%. Para el personal con menos años de servicio, las condiciones son aún más restrictivas, obligándolos a prolongar su permanencia en la institución.
La Necesidad de una Voz Independiente
La propuesta del legislador De la Torre de invitar a representantes de la tropa no era una amenaza al orden militar, sino una oportunidad para democratizar un proceso que afecta directamente a miles de trabajadores. La reacción defensiva del general Fiallos demuestra cuánto falta por avanzar en la construcción de instituciones verdaderamente democráticas.
El anuncio de Fiallos de recorrer destacamentos militares para "socializar" el proyecto suena más a una campaña de convencimiento que a un ejercicio genuino de consulta. ¿Cuántas voces disidentes se atreverán a expresarse en un ambiente tan jerárquico?
Un Llamado a la Reflexión
Este episodio nos recuerda que la verdadera seguridad de un país no se construye solo con disciplina militar, sino con justicia social y participación democrática. Los derechos de los trabajadores, sean civiles o militares, no pueden quedar subordinados a estructuras autoritarias que se escudan en la tradición para evitar el escrutinio ciudadano.
Es momento de que la sociedad ecuatoriana exija transparencia en estos procesos y que los representantes del pueblo en la Asamblea Nacional defiendan el derecho de todos los trabajadores a ser escuchados, incluso cuando visten uniforme.